“Veo a la pobre Argentina enferma”: Pepe Mujica se metió en la polémica por las visitas al Presidente en Olivos

El expresidente de Uruguay José “Pepe” Mujica se metió en la polémica por las visitas que recibió Alberto Fernández el año pasado, en medio de las restricciones por el coronavirus, y las denuncias por misoginia que recibieron diputados de la oposición. “La Argentina está enferma de esas cosas, se está destruyendo la confianza entre ustedes”, lanzó.

“He visto televisión argentina estos días y me duele. Hay una especie de pacto no escrito que se ha mantenido a lo largo de los años donde nadie se mete en las cuestiones personales o íntimas en la contienda política”, sostuvo el exmandatario uruguayo, que se refirió a la disputa política en la Argentina en su columna semanal por Radio 10.

El referente de la izquierda uruguaya formuló estas declaraciones a raíz de la polémica surgida luego de que el diputado Fernando Iglesias, cuestionó la visita que la actriz Florencia Peña realizó en mayo del año pasado a la Residencia de Olivos. El precandidato a renovar su banca por Juntos por el Cambio ligó además las entradas a la quinta presidencial con un “escándalo sexual”. El legislador de la oposición fue denunciado y 15 diputadas del oficialismo pidieron que sea expulsado de la Cámara baja.

Iglesias recibió cuestionamientos incluso de miembros de Juntos por el Cambio, tanto porque sus comentarios fueron leídos como machistas, como porque le permitió al oficialismo “victimizarse” y correr el eje de la discusión: las visitas que recibieron el Presidente y la primera dama cuando el resto del país tenía prohibido circular o juntarse con otros.

En ese contexto, Mujica pidió “no envilecer la historia argentina” y agregó: “Veo a la pobre Argentina enferma de estas cosas, se está destruyendo la confianza. Se puede ser de derecha, de izquierda, de centro, pero hay que tener cierta altura”.

Además consideró que este es un problema que inevitablemente va a producir “reacciones a la altura de lo que profesa”. “Si se degrada la calidad del debate en realidad nos degradamos como sociedad. Este es el problema, se sabe de dónde empieza, pero no se tiene idea de donde se termina”, afirmó.

En ese sentido, sostuvo que la democracia está basada en la convivencia y “con el insulto está bombardeada, con el insulto no va, no se puede convivir” porque “una cosa son las diferencias y otra la ofensa, el insulto, que toca el campo de las emociones”.

“Lógicamente si se siembran vientos, vienen tempestades. Una cosa es la pasión y otra el fanatismo, este último nos enceguece y termina envileciéndonos. Lo lamento porque todos estamos expuestos a esto”, concluyó el exmandatario.

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