Una maestra de jardín da clases con juegos y viaja a zonas rurales para ver a sus alumnos

Fátima Poltronetti, docente del jardín de infantes 166 del paraje rioinegrino Río Villegas, dijo a Télam que “cuando empezó la pandemia pensé en cómo organizarme con mis alumnos y alumnas para continuar el vinculo y qué actividades enviarles para que ellos y ellas pudieran realizar con mi apoyo a la distancia y de sus familias”.

“Como mis alumnos viven en zonas rurales la única manera de comunicarse es a través de mensajes vía Whatsapp y solo hay wifi en la escuela y a la entrada del paraje Río Villegas y la señal no es buena, cuesta mucho descargar mensajes de audio o videos”, detalló.

Entonces, indicó, “realicé un proyecto de juegos de mesa hechos por mí relacionado a diferentes contenidos y desde la sala multiedad realicé adecuaciones para cada edad y tomé el juego como estrategia metodológica. Jugar y divertirse es uno de los Derechos de la Infancia”.

Una vez a la semana, la docente emprende viaje desde El Bolsón, en auto con un compañero de primaria, pasan a buscar a la directora de la institución por el poblado Los Repollos y se dirigen a Río Villegas, ubicado a 55 kilómetros de la ciudad andina de El Bolsón.

“Aprendí a buscar estrategias para poder brindarles a los chicos juegos didácticos variados. Me apoyé mucho en la Pedagogía Montessori, me ayudó mucho. También extraño dar clases y estar en nuestra sala”, añadió.

Poltronetti comentó también que extraña “los proyectos de arte con mis alumnitos y alumnitas, los talleres de cocina con las familiasy el contacto físico del abrazo fuerte…los almuerzos en la escuela, todos juntos”.

“Algo que nos conforta mucho es viajar cada semana a Villegas, ver a cada familia, preguntar cómo están y realizar la entrega de las actividades y juegos”, concluyó la docente.

Alejandra Servidio, docente de 5to grado en una escuela privada de El Bolsón, dijo a Télam que “en estos meses la tarea docente cambió mucho, fue un desafío para todos amigarse con la tecnología”.

“Aprendí a utilizar la virtualidad como un medio de enseñanza y no solo como una herramienta, así que aprendí a ser creativa y a buscar estrategias, que una siempre lo hace pero desde el aula”, agregó.

La maestra también admitió: “Extraño el aula, la mirada de los chicos cuando uno les explica, esos ojitos, como que siempre están preguntando aunque no digan nada, que uno conoce esas miradas cuando tiene que volver a explicar algo, eso es lo que más extraño, el ida y vuelta”.