Una joven tucumana de 26 años adicta habría sido víctima de un femicidio

El posible noveno femicidio del año pasó casi desapercibido y mostró otra dura realidad: la vulnerabilidad de las jóvenes que viven en situación de calle.

El fiscal Ignacio López Bustos investiga la muerte de Johana Paola Díaz (26), ya que hay indicios de que podría haber sido ahorcada. El cuerpo de la chica aún no fue reclamado por sus parientes, pese a que el hecho se produjo hace ya más de una semana.

El miércoles pasado, una llamada anónima alertó al servicio 911 que había una persona sin vida en la plazoleta ubicada en la esquina de Alberdi y avenida Roca. En medio de un fuerte operativo para evitar la presencia de los curiosos, el médico de Policía revisó el cuerpo y, al no encontrar ningún signo de violencia, recomendó su inhumación.

Pero al no poder identificarla, se ordenó que el cadáver fuese trasladado a la morgue para que se solucione el problema. El forense realizó la autopsia y determinó que la víctima podría haber sido ahorcada.

“Estamos investigando porque tenemos las sospechas de que esta joven puede haber sido víctima de un femicidio. Se están realizando todas las pericias correspondientes para esclarecer el hecho. Estamos en pleno desarrollo de la investigación”, señaló López Bustos. “Los peritos encontraron esas marcas después de higienizar el cuerpo de la joven. Comentaron que era difícil ubicarla de noche y con la suciedad que tenía en esa parte del cuerpo”, agregó el investigador.

El paseo del miedo

La plazoleta en donde se produjo el hecho se llama Domingo Faustino Sarmiento. Ese lugar, en los últimos tiempos, ha sido víctima de numerosos actos vandálicos, especialmente, en las luminarias que se reparan una y otra vez. Son sus ocupantes nocturnos los que se encargan de dañarlo. “Son personas que la utilizan para pasar la noche o para drogarse. Los vecinos los vivimos denunciando, pero nadie hace absolutamente nada para detenerlos. Se pelean entre ellos y viven generando problemas en la zona”, explicó Luciana Ruiz, empleada de un comercio de la zona.

La mujer los definió como “fantasmas”, ya que aparecen cuando el sol ha terminado de ocultarse en el horizonte y caminan despacio, con la mirada perdida y sin rumbo por el efecto de las drogas. “Están perdidos en las adicciones, son almas en pena que deambulan de un lado a otro buscando cómo hacer para drogarse”, indicó.

“No me sorprende que haya ocurrido algún hecho así. Desgraciadamente esas personas son marginales, viven de manera miserable generando molestias en todo el barrio. De noche da miedo pasar por ese lugar”, explicó Luisa Medina. “Espero que ahora, porque ocurrió algo grave, se dediquen a cuidar esta zona de la ciudad. No quiero que detengan a esa gente, pero sí que los atiendan por los problemas que tienen. Están abandonados”, comento la mujer.

Las hipótesis

El “algo grave” es el crimen de la joven que ocurrió el miércoles 19, según se sospecha, a la noche. El fiscal López Bustos ordenó que personal de Homicidios investigara el caso. Una comisión al mando de los comisarios Juana Estequiño, Diego Bernachi y Jorge Dib, al analizar las cámaras de seguridad de la zona, descubrieron que la víctima estaba acompañada por dos jóvenes que por el momento no pudieron ser identificados.

Los pesquisas recorrieron la zona buscando testimonios que ayudaran a dar con los sospechosos. Pero se encontraron con un escudo de silencio que se endurece por miedo. “Es gente muy peligrosa y atrevida cuando están drogadas. Nadie va a decir nada”, indicó Mercedes, una mujer que prefirió no identificarse.

“Eran tres que siempre andaban por el barrio. A veces limpiaban vidrios para juntar monedas e ir a comprar drogas para consumirlas en la plazoleta. Ahí los veíamos pelearse por la dosis. Y después se ponen agresivos con todos”, comentó la vecina en una entrevista.

Los policías entrevistaron en vano a varios de los vecinos para tratar de identificar a los sospechosos. Todos coincidieron en señalar que los conocían porque pedían comida o generaban incidentes cuando estaban drogados, pero que no tenían sus datos personales ni sabían cómo se llamaban.

López Bustos espera los resultados de pericias claves para poder avanzar con la causa. Mientras tanto, realiza las gestiones pertinentes para que los familiares reclamen el cuerpo de la víctima que aún permanece en la morgue.

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