Tiene apenas 10 años y pesa unos 200 kilos: “Se puede morir en cualquier momento”

Una pareja de Chapecó en la municipio brasileño de Santa Catarina sueña con poderle brindar una infancia normal a su hijo Matheus Fetter, que son sólo 10 años, mide 1,30 metros y pesa 195 kilos.

Los padres del joven piden con urgencia ayuda para que se pueda someterlo a a una cirugía bariátrica, de reducción del estómago.

Matheus comenzó a dar sus primeros pasos a los dos años y actualmente, debido a su obesidad, tiene los pies y la audición deteriorados. También sufre de apnea, todo por la misma situación.

Sus allegados piden con urgencia solidaridad y la posibilidad de que se lleve adelante la intevención quirúrgica, ya que “se puede morir en cualquier momento”.

El joven está siendo atendido por un prestigioso endocrinólogo del del Hospital Infantil Joana Gusmão, en Florianópolis.

Lo particular de este caso es que todas las pruebas de síndromes que provocan la obesidad, ya fueron descartadas por completo por los profesionales.

“Fueron diez años de lucha para saber lo que, de hecho, tiene mi hijo. Fuimos a varios especialistas en endocrinología, psicólogos, terapeutas y nutricionistas, pero nadie puede averiguarlo. Ya no hay ni siquiera pruebas posibles que realizar”, informó Gabriela Fetter.

La familia empezó a preocuparse cuando Matheus cumplió 1 mes de vida, ya que a esa altura ya pesaba 7 kilos y se alimentaba solamente con leche materna.

Gabriela y su marido Jarbas Rosa, de 33 años, tienen otros dos hijos pequeños y ninguno de los dos presenta anomalías en el peso.

Con sólo 2 años, Matheus ya estaba con 43 kilos y según el propio relato de sus padres, nunca comió en exceso, lo que hace que su caso sea aún más curioso para el equipo médico.

“Solía engordar 7 kilos por semana. A los dos años superó los 40 kilos. Incluso nos acostumbramos a su peso y no sentimos ninguna diferencia. Nunca comió en exceso para llegar a ese punto. Se realizaron todo tipo de pruebas para detectar los síndromes que causan la obesidad, pero siempre con resultados negativos”, afirma la madre.

Matheus va al colegio como cualquier otro alumno y ya se encuentra en quinto grado de la escuela primaria. Como estudiantes es muy bueno y dice nunca hacer sufrido burllying por algún compañero o profesor.

Lo único que lamenta el chico es no poder hacer deportes con sus compañeros, aunque eso no lo imposibilita cada vez que sus amigos juegan a la pelota, para ponerse la camiseta de Chapecoense, el club de sus amores.

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