Se consagró como locutora, pero abandonó todo y ahora vende pastelitos en India: Daisy May Queen

Marcela María Delorenzi, más conocida como Daisy May Queen, fue una de las voces más populares de la década del 90 y principios del 2000, ya que participo en exitosos programas radiales y televisivos que marcaron a más de una generación de audiencias. Sin embargo, en el momento de mayor fama, decidió dejar atrás su carrera profesional en los medios de comunicación, cambio su religión y se fue a probar suerte en India. Actualmente, se cumplió 9 años de la migración y recientemente comentó que se gana la vida vendiendo comida vegana en los caminos de montaña.

Nació el 15 de septiembre de 1965 en la localidad bonaerense de San Fernando. Desde muy chica se destacó por su carisma y color de voz, por eso en cuanto termino sus estudios secundarios, empezó a estudiar locución en el Instituto Superior de Enseñanza Radiofónica (ISER). En 1985, mientras estaba en el festival Rock in Río, entró en contacto con la reconocida banda “Queen”, de la cual era fanática, y llegó a la conclusión que su nombre artístico debería ser en honor al grupo musical y a su guitarrista Brian May.
En 1989, Daisy May Queen se recibió de locutora.

El triunfo en la radio

Tras convertirse en locutora, rápidamente su voz se destacó entre las demás y comenzó su carrera en el aire de Radio Continental junto con destacadas figuras del periodismo nacional como Rolando Hanglin, Luisa Delfino y Adolfo Castelo. Asimismo, durante la temporada de verano de 1992, trabajo en Pinamar con el querido conductor, Juan Alberto Badía. Finalmente, su consagración llegó frente el micrófono de FM Hit, ya que fue la referente más importante de  esta emisora hasta 1994.

Durante su trayectoria profesional no solo fue conductora y columnista, sino que también llego a ser directora de radio Pop 101.5 y participó de conocidos programas como “Los cuarenta principales”, “Ranking Pop” y “Locas por ellos”. Asimismo, tuvo un exitoso paso por la televisión y fue jurado del reality “Operación triunfo” y “Volver pregunta”. Cabe destacar que estuvo nominada en múltiples ocasiones en los Premios Martín Fierro.

Un cambio de vida

Desde el 2005 Daisy fue cambiando su forma de ver la vida, ya que ese año se divorció de su esposo y bajó en siete meses perdió 37 kilos. Tiempo después, casi fue atropellada por un ómnibus y en ese complejo momento notó que no estaba haciendo lo que realmente la hacía feliz por eso, empezó un proceso de discernimiento personal y conoció a Hernán y Romina, de “La Revolución de la Cuchara”. En aquel entonces se convirtió al hinduismo y decidió dejar su carrera profesional, comenzó a practicar yoga y meditación e inicio un pasar muy austero y bajo perfil.

Al tiempo de conocer la religión asiática, dejó Argentina y se mudó a Rishikesh, India. En esta localidad, que se ubica a los pies del Himalaya y es considerada la “Capital mundial del yoga”,  vive en el cuarto de una casa de familia y se dedica a desarrollar un emprendimiento de   pastelería vegana que se llama Cookie Lady. Entre los platos más vendidos por la ex locutora se encuentran los pastelitos y los flanes de leche de coco. Asimismo, es guía turística y espiritual de grupos de argentinos y españoles que visitan el lugar donde vive actualmente.

En dicho camino de conversión, la ex presentadora de televisión se hizo vegana, abandono las relaciones sexuales y comenzó una faceta de escritora que se destacó por contar sus vivencias en relación con la espiritualidad . La gran profundidad de su fe la llevó a estar en contacto con médiums que la comunicaron con su padre que falleció hace unos años. En recientes entrevistas, Daisy confesó que siente la presencia de su ser querido en la habitación de su casa.

Con su nuevo estilo de vida hindú sin ningún tipo de atadura a lo material o sentimental, su cabellera completamente canosa y un perfil casi anónimo,  la ex conductora asegura que es muy feliz en India. A pesar de que está alejada de todo, de vez en cuando, sube en sus redes sociales distintos posteos para hacerle llegar una cierta tranquilidad a su familia, amigos y fanáticos, que aún esperan su voz en la radio.

 

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