Repartidor justiciero de La Plata dijo que actuó “en defensa propia”

 

El repartidor de la empresa de delivery Glovo aseguró ante la Justicia que mató al ladrón “en defensa propia”. “La situación es muy difícil tanto para mí como para mi familia y la del fallecido”, expresó tras concluir su indagatoria en los tribunales platenses.

Rubén Ariel Gómez (32) fue indagado durante la mañana de este viernes por la fiscal Ana María Medina, a cargo de la investigación. Gómez, que está en libertad y fue imputado por el delito de “homicidio”, estuvo acompañado por sus abogados defensores Damián Barbosa y Gustavo Guerrero.

Gómez trabaja de 8 a 23 en la empresa de delivery y además hace “changas” de albañilería para mantener a su familia, que vive en La Plata. Después de prestar declaración, el cadete afirmó ante la prensa que la situación actual es “muy difícil tanto para mí, como para mi familia y la del fallecido”, por lo que pidió “respeto y espacio”.

“No hubiera querido que pase lo que pasó.Tengo miedo. Este es un hecho que no tendría que haber pasado”, expresó. El ladrón muerto vivía en Ensenada. Tenía antecedentes penales por robo, portación de arma de guerra y venta de drogas; y había estado preso en la cárcel de Olmos, informaron las fuentes judiciales.

Uno de los abogados del delivery, Barbosa, detalló que “obviamente lo que hizo fue en defensa propia ante una persona que lo amenazó y lo atacó con un arma de fuego”. “Mi defendido vio que Zapata le había robado a una señora, quiso frenarlo y retenerlo hasta que llegara la policía, pero esta persona sacó un arma de fuego y amenazándolo le exigió que le entregue la moto con la que él trabaja para poder huir”, precisó.

El letrado apuntó que Zapata le dio “muchos culatazos con el revólver en la cabeza pero por suerte Gómez tenía el casco puesto” y aseguró que en ese momento comenzó entre ambos un forcejeo.

“Ahí Gómez extrajo una navaja que tenía en el bolsillo y que suele usar en el trabajo para abrir paquetes y cortar hilos de embalar. El delincuente nunca soltó el arma de fuego, entonces con la navaja le asestó las dos puñaladas y Zapata cayó al suelo muerto. Recién ahí cayó el revólver. Es el caso típico de defensa propia”, sostuvo. “Es legítima defensa porque mi defendido tuvo que sacar una herramienta de trabajo para evitar que le quiten la vida a él”, añadió.

Según el abogado, esa versión fue avalada por dos testigos que declararon en sede judicial. Sin embargo, la Justicia intenta localizar también a la mujer que fue asaltada por el ladrón muerto para corroborar la versión del cadete, dado que “la policía no le tomó los datos” en el momento del hecho.

Barbosa también aseveró que su defendido permaneció en el lugar del hecho hasta que arribaron la policía y la fiscal, con lo cual “dio sobradas muestras de que no tiene pensado fugarse” y analizó que por ese motivo Medina no ordenó detenerlo.

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