Recibió dos botellazos que casi le cuestan la vida: hoy exige justicia

¿Qué estaban haciendo el 19 de enero de este año? Difícilmente recuerden con exactitud, salvo que haya sido una fecha que marcó un antes y un después en plena pandemia. Como para Matías.

Mar del Plata. Boliche Ananá. Zona VIP. Al menos dos botellazos en un ataque que podría haber terminado en un crimen. Matías Montin solo quería disfrutar con sus amigos.

Un día antes se había cumplido un año de la muerte de Fernando Báez Sosa, aquel joven asesinado en la puerta de un boliche en Villa Gesell. Las coincidencias asustaban.

“Me pregunto por qué me tocó a mi, si yo no había hecho nada”, cuenta Matías a la web de Radio Mitre, después de haber recibido el alta en febrero.

Matías Montin, tras recibir el alta en Mar del Plata

El ataque a botellazos le provocó un coágulo entre el cerebro y el cráneo y la pérdida de piezas dentales. Y vivir algo así a los 20 años no deja solo secuelas físicas.

“Ando mucho mejor, estoy haciendo kinesiología para el hombro. El coágulo que tenía en la cabeza ya se me fue, físicamente estoy muy bien. Mentalmente más o menos, ahora quería arrancar con una psicóloga porque me afectó bastante, fue muy traumático para mi y toda la gente que estuvo conmigo”, cuenta.

Por el ataque fueron imputados los tres jóvenes que lo atacaron, y que todavía están libres: uno de ellos es Matías Belloso, futbolista de Arsenal e hijo de Gonzalo Belloso, actual dirigente de la Conmebol. Fue él quien se presentó con su abogada ante la fiscalía.

Los otros son Gabriel Alejandro Galvano y Andrés Guillermo Bracamonte: a este último se lo conoce como “Pillín” y es el hijo del jefe de la barra de Rosario Central, investigado por lavado de dinero.

Hoy la causa judicial tiene algunos puntos que la defensa aún no consigue explicar: “Hay circunstancias que lamentablemente no vamos a poder saber nunca por un accionar no ajustado al hecho como parte de la fiscalía que intervino”, indica a Radio Mitre su abogado, Ignacio Trimarco. Esto radicó en una denuncia al fiscal Pablo Cubas, quien horas después de la aprehensión de los imputados, entregó sus teléfonos al padre de uno de ellos.

Matías Belloso, al monento de entregarse ante la Justicia

“Esa prueba se perdió, no puede ser recuperada, aunque la justicia desestimó esta causa. Al haber entregado estos teléfonos, hay una inmensa cantidad de pruebas que se perdieron”, agregó.

Y lo comparó con lo ocurrido con Fernando Báez Sosa: “Ahí se localizaron un montón de elementos: a quién llamaron, con quién hablaron, qué dijeron entre ellos. En este caso pasó al revés, toda la sociedad tuvo en claro la importancia de los celulares al momento de la investigación. Este tipo de acción ponen en riesgo a la sociedad toda”.

Por otra parte, el letrado argumentó que no existen pruebas de que el poder de los padres de Belloso y de Bracamonte haya interferido en la causa: “Creo que este tema no debe vincularse. Lamentablemente en este caso la ley no fue igual para todos, esta prueba tan importante desapareció. Si tuvieron un tipo de implicancia, si se llega a demostrar es un delito muy grave. Por supuesto que resulta muy llamativo”.

Recibió dos botellazos que casi le cuestan la vida: hoy exige justicia

Hoy Matías ya volvió a estudiar de manera virtual, y debe cuidar que su cabeza no reciba ningún golpe por los próximos meses, mientras que la defensa pregona el cambio de calificación a tentativa de homicidio.

Mientras tanto, solo tiene un deseo: “Esto capaz vuelve a pasar porque ven que no hubo consecuencias en los chicos y salen a pegar de nuevo. Si no se puede hacer justicia en la parte penal, quiero justicia en la parte social, para que la gente vea todo esto y tenga más cuidado”.

También podría gustarte