“Quiero jugar a la pelota en la vereda pero los malos están siempre cerca para robarnos”: el triste lamento de un nene

El asesinato del kiosquero en Ramos Mejía fue el disparador, o uno de ellos, para que explotara el reclamo de seguridad.

“La marcha de las velas”, que tuvo lugar este viernes en La Matanza, con la municipalidad vallada y un amplio despliegue policial, tuvo protagonistas inesperados: muchos chicos que se mostraron preocupados por los robos.

Sus testimonios, similares a los de muchos padres, reflejaron el miedo que sienten ante la inseguridad que golpea al Conurbano.

Elián tiene 5 años y presenció dos robos en su casa, a cinco cuadras de la plaza principal de San Justo.

“Del miedo que tenía, me quedé sin respirar cuando vi al hombre en mi casa”, le dijo a Clarín.

Patricio (31), su papá, que hace reparto de mercadería, está indignado con el Gobierno y el intendente.

Para cuidarse, las rutinas familiares cambian. Los mecanismos de defensa aumentan y se sofistican para hacer el trabajo que otros no.

“¿Podés creer que mi hijo está entrenado de qué hay que hacer cuando llegamos a casa?”, se queja el padre.

Lo interrumpe Elián. “Unas cuadras antes de llegar a casa, en el auto, me saco el cinturón, papá abre la puerta del auto y mami me espera y me levanta, pero papá no para”, describe el nene con lujo de detalles.

Rogelio (67), su abuelo, se lamenta que sus padres italianos “no se hayan quedado”.

Tomás, de 11 años, carga un cartel que dice “Sin seguridad no se vive”.

Al lado Gastón, su padre, dice que no tiene miedo. “Mi papá me habla todos los días de la inseguridad y estoy siempre atento a cada movimiento. Me gustaría jugar a la pelota con mis amigos en la vereda, pero no se puede, los malos están siempre cerca, para robarnos “, dice el chico.

La marcha de las velas, para pedir seguridad en La Matanza.  Foto Martín Bonetto

Su papá, que tiene un comercio de muebles en Morón, y fue víctima de inseguridad media docena de veces, no puede creer que tenga esa diálogos con su hijo sobre la inseguridad. “Me genera mucha impotencia y frustración”, lamenta.

Bajo la consigna “Queremos vivir sin miedo”, la manifestación fue convocada por los vecinos de las 15 localidades que conforman el partido de La Matanza a participar “sin banderas políticas”.

Sus organizadores denunciaron presiones de un asesor de Sergio Berni, ministro de Seguridad bonaerense, para suspenderla. Sin embargo, la convocatoria se concretó en medio de un operativo policial que buscó blindar el centro de San Justo.

En el cierre de la movilización, en medio de un silencio absoluto, una mujer discutió valla de por medio con un policía. “¿Más de 1500 policías, qué hacen acá? Deberían estar cuidando las calles, patrullar los barrios, sinvergüenzas, manipulados”.

Los chicos y la inseguridad en la Marcha de las Velas

 

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