¿Querías asado kumpa?: con un salario medio, se compran 70 kilos menos que en 2018

El asado se volvió un bien cada vez más costoso para muchos argentinos. Por el aumento de los precios y la pérdida de poder de compra de los salarios, se estima que un asalariado con una remuneración media del sector privado puede comprar 55 kilos de carne menos que en diciembre de 2019 y 70 kilos menos que a mediados de 2018, según un informe de Equilibra.

De cara a las elecciones, el Gobierno busca que los salarios le ganen a la inflación. Apuesta a la desaceleración de la inflación mediante la contención del tipo de cambio y a la reapertura de las principales paritarias. Esto permitiría una mejora de 3 puntos porcentuales en el tercer trimestre y en términos de carne, una suba de 5 kilos de asado.

En tanto, entre las primarias y las generales, Equilibra prevé que los salarios reales mejorarán otro punto porcentual, equivalente a un kilo y medio de asado. De esa forma, una remuneración de $ 93.145 podrá adquirir en octubre 129 kilos de carne, una recomposición que sin embargo no alcanza para recuperar la capacidad de compra perdida en los últimos años.

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“Es interesante notar que el salario real cayó 22% desde mediados de 2018 a la fecha y 3% desde que asumió Alberto Fernández la presidencia. La merma en kilos de asado que puede comprar un salario medio fue de unos 70 kilos desde mediados de 2018 y 55 kilos desde diciembre de 2019. En pesos de hoy, el salario medio cayó 5% respecto al de las primarias de 2019 y 14,3% en comparación a las de 2017”, señaló la consultora.

El informe muestra que desde el 2007 el poder adquisitivo del salario privado medio en kilos de asado inició un camino de descenso, con altibajos y sin importar la gestión: 244 kilos en septiembre 2007, 172 kilos en septiembre de 2011, 206 kilos en septiembre de 2013, 193 kilos en septiembre de 2015, 197 kilos en septiembre de 2017 y 203 kilos en septiembre de 2019. Mientras que para agosto y octubre de este año, llegaría a 129 kilos.

Medido en dólares oficiales, el salario medio creció desde septiembre de 2007 hasta el mismo mes de 2015 para luego empezar a retroceder al ritmo de las devaluaciones y la crisis económica. Así, cerró julio en torno a US$ 920, US$ 137 por debajo del mismo mes de 2019 (previo al salto cambiario tras las PASO) y US$ 515 por debajo de la previa de las elecciones 2017.

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“Sin embargo, gracias a la utilización del tipo de cambio como ancla nominal, subieron US$ 70 desde el mínimo de mayo 2020”, indicó Equilibra. Si en cambio se toma el dólar financiero en lugar del oficial, las mermas respecto a 2019 y 2017 ascienden a US$ 522 y US$ 900, respectivamente. Y la mejora desde el piso de mayo de 2020 se reduce hasta US$ 41.

En adelante, se espera una recuperación que tampoco alcanzará a compensar las pérdidas. “De acá a las elecciones primarias, esperamos una suba de US$ 40 en el salario medio medido en dólares oficiales y de US$ 20 al paralelo, mientras que entre las PASO y las generales las mejoras serán de US$ 35 y US$ 9, respectivamente”, apuntó la consultora.

Las paritarias firmadas en los primeros meses del año acordaron subas anuales de entre el 30 y 35%, en línea con la pauta de inflación de 29% prevista en la Ley Presupuesto. Pero la llamarada inflacionaria de fines de 2020 y principios de 2021 las dejó muy rezagadas. Se estima que la inflación acumuló en julio casi 29%, superando la meta anual proyectada a principio de año.

Por ese motivo, el Gobierno autorizó desde junio la reapertura o impulsó el cierre de algunos acuerdos salariales. Ese es el caso de Comercio (42%), Sanidad (45%), Camioneros (45%) y Construcción (47,8%). Y en las semanas por venir, se esperan la revisión anticipada de otras actividades, entre ellas el sector público. Allí el Gobierno busca negociar una suba apenas por encima del 40%.

“En línea con la dinámica de los salarios y del empleo, la masa salarial real —el salario real multiplicado por el número de gente empleada— llegará a las elecciones habiendo crecido un 5,1% en el último año, pero 7,2% por debajo del tercer trimestre de 2019 y 14% por debajo de la previa de las elecciones 2017”, advirtió la consultora.

Si además de los salarios, se suman jubilaciones, asignaciones, y otros gastos sociales, la masa de ingresos reales de las familias llegará a las elecciones habiendo crecido un 2,6% en el último año (por debajo del crecimiento de la masa salarial real), pero 4,4% por debajo del tercer trimestre de 2019 y 11,9% por debajo de la previa de las elecciones 2017 (caídas más moderadas que las de la masa salarial).

En ese contexto, la consultora plantea un interrogante importante respecto a las elecciones: “La política se pregunta por estas horas qué mirará el electorado a la hora de decidir su voto: ¿la suave recuperación de los próximos meses o la fuerte pérdida previa?”.

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