¿Qué ocurre cuando morimos? Hablan personas que sufrieron “muerte lúcida”

La oscuridad, el cese del dolor, la salida a la luz y luego una sensación de paz son algunos de los elementos que durante años han conformado en el imaginario común la idea de qué sucede cuando uno fallece.

Ahora, un inédito estudio científico acaba de demostrar que la conciencia de una persona no muere inmediatamente cuando el corazón deja de latir y ha probado que experiencias como ver pasar tu vida ante tus ojos o tener la sensación de estar saliendo de tu propio cuerpo son diferentes de las alucinaciones. Son más reales de lo que hubiéramos podido pensar.

El estudio dirigido por la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York (NYU) recoge que una de cada cinco personas, que sobrevive a la reanimación cardiopulmonar (RCP) después de un paro cardíaco, puede describir experiencias lúcidas de la muerte que ocurrieron mientras estaban aparentemente inconscientes y sin latidos.

Los investigadores estudiaron a 567 personas que recibieron RCP tras una parada cardíaca durante su hospitalización entre mayo de 2017 y marzo de 2020 en Estados Unidos y Reino Unido, de las cuales menos del 10% sobrevivió.

“La parada cardíaca es una emergencia, ocurre muy repentinamente, sin aviso. Normalmente los equipos tienen que llegar en 5 minutos, entrar allí en medio de la emergencia y poner todos los aparatos, por lo que recoger los datos es en realidad todo un reto”, reconoce Sam Parnia, director del Parnia Lab, el primer laboratorio de investigación del mundo dedicado a mejorar los cuidados de reanimación y a explorar lo que le ocurre a la mente humana durante y después de una parada cardíaca.

“Todo el mundo sueña cosas al azar y todas son diferentes. Pero con la experiencia de la muerte hay cinco cosas principales de las que la gente habla aunque no se conozcan y se agrupan maravillosamente”.

Estos grupos son: evaluación de la vida, sensación de volver de nuevo al cuerpo, percepción de separación del cuerpo, percepción de dirigirse a un destino y regreso a un lugar que se siente como un hogar.

Esta fue la primera parte del estudio. “Así pudimos mostrar que esencialmente la experiencia de la muerte no es lo mismo que las alucinaciones, delirios o sueños”.

“El 39% de las personas tienen recuerdos vagos, pero no pueden recordar los detalles, y el 20% tiene lo que llamamos una especie de experiencia trascendente. Mientras, el 7% tiene recuerdos de haber oído cosas y el 3% tienen recuerdos de haber visto cosas”, detalla el investigador.

“Vi mi vida entera al detalle”

Entre el grupo de personas que sí recordaban lo vivido durante ese tiempo en el que su corazón dejó de bombear sangre, pero su cerebro siguió registrando marcadores de actividad cerebral elevada, el estudio recoge diversas experiencias, aunque se desconoce la duración de las mismas. “Podría ser sólo unos segundos, no lo sé”, reconoce Parnia.

Entre las declaraciones que se recogieron en el estudio, numerosos pacientes recordaron haber hecho una evaluación de sus vidas y dijeron cosas como:

“Hice una revisión de la vida y durante esta revisión volví a ver escenas de nuestra vida”.

“Toda mi vida pasó ante mí… al principio fue muy rápido. Luego algunos momentos se ralentizaron. Se me mostraba todo, a todos los que ayudaba y a todos a los que hería”.

“Mi vida y todos sus acontecimientos comenzaron a reproducirse en mi mente, pero de una manera muy clara, real y viva”.

Otros aseguraron haber vivido una separación del cuerpo y otros la sensación de volver de nuevo a él:

“Dejé mi cuerpo”.

“Me dijeron que no era mi momento y que necesitaba regresar a mi cuerpo”.

“Me sentí como si tiraran de mí de vuelta a mi cuerpo”.

“Descubrí que había un ser a mi lado… era una presencia reconfortante, una presencia tranquilizadora pero también era una presencia de magnitud y poder”.

Mientras, otros tuvieron la percepción de dirigirse a un destino y regresar a un lugar sentido como un hogar:

“Miré arriba y vi mi destino”.

“No es que estuviera en un túnel. Era que se había creado un túnel a mi alrededor debido a la increíble velocidad a la que viajaba”.

“Pasé por un túnel a gran velocidad. Era maravilloso y no quería volver”.

“Sabía que estaba en casa”.

“Quería ir hacia la luz. Quería volver a casa” .
 
Para Parnia lo interesante son los diferentes aspectos de la revisión de la vida. “Normalmente recordamos el 1% de toda nuestra vida cuando estamos vivos. Pero, de alguna manera, lo que es notable es que en la muerte la gente llega a recordar todo a pesar de que su cerebro se está apagando”.

“Pero curiosamente, no es como una película como se presenta de forma errónea en los medios. Es una reevaluación muy profunda, intencionada y significativa de todo lo que han hecho, dicho y pensado. Se juzgan a sí mismos, juzgan sus acciones basándose en cuán morales o éticas han sido, lo cual es realmente notable”.

“Y todo esto sucede cuando están pasando por la muerte, lo que de nuevo es, es muy notable. Además, esto es lo que hace imposible que se trate de una alucinación”, explica. “Saben que están reviviendo todo de forma espontánea, lo cual es fascinante”, agrega.

¿Qué sintieron al vivir esas experiencias?

Los pacientes del estudio afirmaron haberse sentido “terriblemente mal” al experimentar, por ejemplo, el dolor que habían causado a otras personas. Pero también la misma alegría y felicidad que experimentaron personas cercanas a ellos por sus actos.

En este punto, Parnia explica que es importante tener en cuenta que normalmente para poder llevar a cabo nuestra vida diaria no procesamos todos los aspectos de nuestro cerebro porque sería abrumador.

“Tu cerebro está activo en ciertas partes que son importantes y otras partes suelen estar inhibidas con una especie de sistema de ruptura que lo frena”.

“Lo interesante es que con la muerte, lo que estamos viendo es que a medida que están pasando por la muerte, el cerebro se apaga, se ralentiza y cuando eso sucede los sistemas de ruptura se eliminan, se detiene el proceso de inhibición”, indica sobre un proceso que pudieron comprobar con los marcadores que miden la actividad eléctrica en el cerebro y con los que vieron actividad en partes del cerebro a las que normalmente no se tiene acceso.

“Todo lo que ha estado sucediendo en sus vidas está grabado en ellos y son capaces de revivirlo, lo cual es absolutamente notable”, declara.

“Se trata definitivamente de una experiencia real de la muerte y la estamos entendiendo ahora porque la estamos analizando desde una perspectiva científica, pero también desde una perspectiva evolutiva”.

“¿Por qué cuando mueres de repente todas las cosas que te importan como pagar las facturas, la hipoteca, la cena, el trabajo o lo que sea… desaparecen por completo? Ya no importan. Lo que sale a la luz, lo que te importa, en realidad, y lo que destaca en tu mente al morir, es tu conducta como ser humano. Los aspectos morales y éticos de lo que has hecho, y eso es realmente notable”.

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