Por el calentamiento global, antiguos cadáveres de montañistas surgen en el Everest

Desde que el explorador Edmund Hillary hizo cumbre por primera vez en 1953, alrededor de 300 personas han fallecido intentando escalar el Everest. Y alrededor de dos tercios de los cuerpos aún están enterrados en el hielo y la nieve.

Pero el calentamiento global ha introducido un nuevo ángulo en la cuestión. “La capa de hielo y los glaciares se están derritiendo rápidamente y los cadáveres que estuvieron sepultados durante todo este tiempo están apareciendo”, explica en diálogo con la BBC Ang Tshering Sherpa, ex presidente de la Asociación de Montañismo de Nepal.

Un funcionario del gobierno nepalés, mientras tanto, relató que pudo rescatar 10 cuerpos en años recientes de diferentes lugares del Everest y que más continúan surgiendo.

Un gran obstáculo para bajar los cadáveres de la montaña es que la ley de Nepal requiere que agencias gubernamentales participen de las misiones. En el lado tibetano del Everest, mientras tanto, estos requerimientos no existen y la operación se facilita.

En el 2017, el cuerpo de un montañista apareció a la altura del Campamento 1 y fue rescatado por escaladores profesionales de la comunidad sherpa local. El mismo año, otro cadáver surgió en la superficie del glaciar Khumbu, el lugar donde más aparecieron en años recientes.

“Manos y piernas de cadáveres han aparecido en el campamento base en los últimos tiempos”, declaró un funcionario de una ONG. “El nivel del hielo en esa zona ha estado descendiendo y por eso los cuerpos están expuestos”.

Los efectos del calentamiento

En este sentido, un estudio del 2015 reveló que los estanques del glaciar Khumbu se están expandiendo y uniendo a causa del derretimiento acelerado.

Durante décadas, varios cuerpos de escaladores muertos durante el intento de la hazaña han servido como mojones para orientar el camino de ascenso. Es que en lugares de mayor altitud del Everest, recobrar cadáveres puede ser sumamente complicado y costar hasta 80 mil dólares.

Además, de acuerdo al montañista Alan Arnette, “la mayoría de los escaladores elige ser dejado en la montaña si muere, por lo cual es na falta de respeto removerlos a menos que sus familias lo pidan o interfieran con la ruta de escalada”:

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