“Perdí todos los apoyos, solo la provincia de Tucumán continuó de manera fiel”, dijo el judoca Lucenti tras ser eliminado en los Juegos Olímpicos

El judoca tucumano Emmanuel Lucenti fue eliminado en los Juegos Olímpicos.

Su paso por la competencia de judo duró solo 24 segundos, tras perder por ippon ante el búlgaro Ivaylo Ivanov.

“No entiendo nada, no entiendo nada. Pero bueno, qué sé yo. Hubiese preferido haberme fundido y que se me saliera el corazón, antes de perder así. Era lo que menos tenía en mis planes. La verdad que no lo vi. No pensé que me iba a atacar tan rápido, esperaba otra cosa. No me da tiempo ni para hacer un análisis, me deja desconcertado y muy bajoneado”, fueron sus primeras declaraciones.

Lucenti, en diálogo con TyC Sports, relató lo que le tocó vivir en los últimos años y pidió más apoyo tras su cuarta participación olímpica (Pekín 2008 -puesto 21-, Londres 2012 -séptimo- y Río 2016 -noveno-). “Que me respeten un poco más porque le di mucho al deporte. He luchado con costillas rotas, con la espalda… Me duele, no quiero que los chicos que vienen abajo pasen lo mismo que yo, que deban vender su auto, dormir en un aeropuerto. Quiero ser ejemplo para que pasen las cosas”. Tuvo una lesión en la espalda que le hizo perder todo el apoyo de patrocinantes. “Perdí todos los apoyos, solo la provincia de Tucumán continuó de manera fiel. Ni el ENARD, ni el Comité Olímpico ni la Secretaría de Deportes me dieron nada cuando me lesioné”, contó Emmanuel. Entró casi por la ventana a Tokio, con un esfuerzo sobrehumano, en todos los sentidos. Había quedado varado en Europa hace un año.

Lucenti llegaba a sus cuartos Juegos Olímpicos con mucha experiencia acumulada, pero también con algunos problemas físicos y opiniones contra la dirigencia deportiva argentina. Sus antecedentes olímpicos indicaban un 21° puesto en Pekín 2008, un diploma olímpico en Londres 2012 tras su 7° lugar y un 9º lugar en Río 2016. A sus 35 años, “Emma” es un clásico del judo argentino junto con Paula Pareto.

“No le echo la culpa a nadie pero aprovéchenme un poquito más. Qué hubiese pasado si habría tenido un poquito de apoyo, un campo de entrenamiento… Lamentablemente no pude ir a Croacia hace un mes porque falleció la mujer de mi papá; fue una decisión que tomé, pero no se arreglaba con un campo de entrenamiento”.

Lucenti continuó lamentándose de una preparación que, según él, fue deficiente. “Es muy difícil venir a unos Juegos Olímpicos entrenándome en Tucumán y Santiago del Estero. O sea: amo a mis compañeros, son mis hermanos, pero yo necesito estar en el tour, en el circuito, y no como estuve”.

“Jamás había perdido así, tan rápido. Había imaginado otro tipo de lucha, algo diferente, ante un tipo que espera. Vaya a saber qué análisis habrá hecho él de mí y por qué metió tan a fondo el lance”.

“Creo que soy una figura calificada en el deporte argentino. No soy yo para echarme los laureles, pero lo he demostrado más allá de lo de hoy. Y estaría bueno que me aprovechen. El apoyo está, porque han mandado a miles y miles de lados a otras personas. Me gustaría que me respeten más como persona y como deportista, porque le ha dado mucho. He luchado con las costillas rotas…”.

Esta vez, luego de perder en el Budokán de Tokio, allí donde retumba el gong antes de cada lucha, recordó sus padecimientos: “No quiero que los chicos de abajo pasen lo mismo que yo, que tengan que vender su auto o dormir en un aeropuerto. Quiero ser ejemplo, pero para que se cambien las cosas. Y también quiero pedirle disculpas a todo el judo argentino, no me gusta perder. Estoy supercaliente. ¿Mi futuro? Pensar desde qué lado puedo ser más útil. Y ver qué dice mi corazón y mi cabeza”.

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