“No soportó más e hizo lo que hizo”: un adolescente de 16 asesinó a su padre a puñaladas y se entregó

Un adolescente de 16 años se presentó en la madrugada del martes en la comisaría segunda de Comodoro Rivadavia, Chubut, y confesó que había asesinado a su padre a puñaladas.

Cuando los policías arribaron a la vivienda situada en la calle Viamonte al 300, encontraron al padre de los chicos tendido en el piso con una profunda herida en el esternón y sin signos vitales.

Fuentes policiales y algunos testigos señalaron que el ataque se produjo en un contexto de violencia familiar. Según contaron, el hombre asesinado golpeaba y maltrataba a sus hijos.

El jefe de esa seccional, comisario Alexis López, informó: “Llegó un menor de 16 años acompañado por su hermano de 12, y contó que minutos antes había matado a su padre y lo quería denunciar, tras lo cual se confirmó el episodio”.

“El joven de 16 quedó demorado y su hermano de 12 fue entregado a otro familiar”, detalló a Télam el jefe de la seccional, quien dijo que el fallecido, cuya identidad se reserva para preservar la de los menores, tenía 47 años.

Los efectivos de la brigada de investigaciones de la policía del Chubut secuestraron, entre otros elementos, el cuchillo de cocina con el que el hombre fue apuñalado para que sea sometido a peritajes.

La investigación del caso está a cargo de Martín Eduardo Cárcamo, jefe de los fiscales de Comodoro Rivadavia, la ciudad más poblada del Chubut, ubicada a 390 kilómetros al sur de la capital provincial.

“Los chicos estaban desnutridos, vivían asustados y no aguantaron más”

Una vecina que vivía en la misma cuadra de la casa donde ocurrió el parricidio contó que “siempre veía a los chiquitos muy flaquitos. Vivían muy asustados los dos”.

“Hace ocho o 9 años que vivían ahí. El papá usurpaba la casa. Algo raro pasaba”, agregó la mujer, y reveló que en alguna oportunidad vio a los chicos “buscando algo para comer en la basura”.

“El padre siempre compraba alcohol, no compraba un pollo o algo para los chicos”, indicó la vecina.

Según ADN Sur, un dato más inquietante sobre la situación de vulnerabilidad que vivían los menores surgió de otra vecina. “Escuchaba gritos de madrugada”, dijo, y añadió que nunca lo denunció por miedo.

Para la vecina, los chicos vivían amenazados y que anteriormente en la casa residía otro hermano que con el tiempo se fue. “Nunca dijeron nada. Se ve que uno de ellos no soportó más e hizo lo que hizo“, sentenció.

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