Murió la esposa de Jairo, Teresa Sainz de los Terreros

Teresa Sainz de los Terreros, esposa de Jairo, murió el miércoles tras años batallando una dura enfermedad. Estaba internada en su casa desde hacía un tiempo.

Teresa y Jairo estuvieron casados por más de 50 años y tuvieron cuatro hijos: Iván, Yaco, Mario y Lucía.

El cantante emitió un comunicado por la muerte de su esposa: “Con infinito dolor comunico el fallecimiento de Teresa Sainz de los Terreros, mi amada esposa y madre de mis hijos. Agradecemos los mensajes de cariño. Hoy rogamos por su descanso en paz tras años de lucha conmovedora y desigual contra la enfermedad. Gracias por el respeto”.

Hace un par de meses, en su cuenta de Instagram, Jairo había compartido una foto de ambos con esta leyenda: “49 años que dijimos un SI como la vida misma. Estas fotos fueron en Madrid, en un glorioso verano de 1986. Comparto este aniversario con ustedes. Gracias por las buenas vibras”.

Jairo, acompañado por su hijo, nietos y su hermano Jorge despedirá a su esposa este jueves por la tarde en una ceremonia íntima, en un cementerio privado del Gran Buenos Aires.

En febrero de 2021 Jairo había contado en declaraciones radiales que su esposa padecía un Epoc severo. “Vive con un porcentaje mínimo de los pulmones. Es una enfermedad respiratoria muy grave. Lamentablemente no tiene regresión posible”, dijo entonces.

Jairo y Teresa se casaron en 1972. Ella era española y se conocieron en Madrid. Juntos, residieron en varias ciudades del mundo.

Tuvieron cuatro hijos: Iván, que es actor y reside en España; Mario González, que es abogado y vive en Francia; Yaco, manager de su padre vive en la Argentina; y Lucía que es historiadora de arte y vive desde 2015 en Milán, Italia.

En una entrevista reciente con Perfil, Jairo contó: “Teresa era de una familia tradicional española, su segundo apellido viene del año 700 sin interrupciones… qué tenía que ver yo, cordobés, un negrito del barrio La Banda, con un ambiente así. La primera vez que fui a la casa tuve miedo de que no me dieran bola. Uno se equivoca muchas veces, fue todo lo contrario. Nunca fuimos novios convencionales, éramos amigos que se juntaban para jugar a la generala y terminaban peleándose. Y un día decidimos que nos íbamos a casar porque queríamos estar juntos todo el día”.

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