Mendoza deberá indemnizar con $13 millones a familia de una joven abusada y asesinada

En noviembre del 2003, el cadáver de Paula Toledo (19) fue hallado semidesnudo, con signos de violación y torturas con quemaduras de cigarrillos, y politraumatismos en una casa abandonada del barrio Sosneado en la ciudad de San Rafael, al sur de la provincia de Mendoza. La investigación determinó que fue objeto de un ataque grupal.

Desde entonces, hubo tres juicios sobre el caso, aunque el crimen permanece impune. En febrero de 2021 fue condenado Marcos Graín Osorio (36) a 11 años de prisión porque fue encontrado partícipe necesario del delito de abuso sexual con acceso carnal agravado por la intervención de dos o más personas, pero no del asesinato.

El Tribunal de Gestión Judicial Asociada 1 de la Segunda Circunscripción, en las últimas horas, condenó al Estado de Mendoza a pagar a la madre de la joven, Nuri Ribotta, $6.600.000; y a sus dos hermanos convivientes $3.300.000 para cada uno, informaron fuentes tribunalicias citadas por Télam.

Los familiares de Toledo habían hecho una demanda por “las malas actuaciones” de la Policía y de la Justicia, que derivaron en “anulaciones” de los procedimientos y “dilaciones de la causa”.

En el fallo se sostuvo que “entre los diversos hechos que han demorado en resolver quienes fueron los autores del delito de violación y posterior muerte de Paula Toledo se pueden mencionar, como sostiene la actora, la entrega de ropa de Paula, las deficiencias de la labor del Cuerpo Médico Forense y las de las medidas adoptadas por la Policía, que debieron haber sido dirigidas por las instrucciones del Poder Judicial”.

Según los investigadores, Graín Osorio, quien mantenía una relación sentimental informal con Toledo, entregó a la joven a las personas que la violaron.

El hombre de 36 años fue a buscar a “‘Poli”, como llamaban a la piba, a su casa para salir a pasear por San Rafael la última noche que fue vista con vida, el 31 de octubre de 2003.

De acuerdo a los dichos de testigos, ambos fueron hasta una vivienda abandonada, donde un grupo de jóvenes de ese mismo barrio y conocidos de la pareja se reunía habitualmente a beber y a fumar.

El cuerpo sin vida de Toledo fue hallado poco después en condiciones aberrantes. Según declaró el jefe de Policía Científica de entonces, Sergio Narváez, ” el cadáver tenía lesiones contuso cortantes en el rostro, hematomas en el dorso de la nariz, y una posible fractura de laringe”.

Además, “en la mejilla, la lesión desgarrante presentaba una características que era tener una forma de arco, o cóncava; muy similar o compatible con el golpe que se había producido con una botella que se halló en el sitio”, detalló Narváez.

Por su parte, Graín Osorio, quien al momento del hecho tenía la misma edad que la víctima, declaró en su momento ante el Tribunal Penal Colegiado 1 de Segunda Circunscripción Judicial y negó tener relación con el crimen de Toledo.

No obstente, admitió haber conocido a Paula un tiempo antes de su asesinato y dijo que entablaron una relación de amistad, pero negó que fueran novios, mientras que aseguró estar “tranquilo” y que siembre estuvo a disposición de la Justicia.

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