Los protagonistas de la triple fuga volvieron a La Plata y desistieron del juicio popular

No fue una jornada más en los tribunales penales de La Plata durante este miércoles, ya que el edificio estuvo fuertemente custodiado por personal de fuerzas de seguridad federales, todos con cascos, chalecos antibalas y armas largas. Todo fue por el regreso de los hermanos Martín y Cristian Lanatta y Víctor Schilaci, protagonistas de la triple fuga del penal de General Alvear, hecho que generó la primera turbulencia en el Gobierno de Cambiemos a pocos días de haber asumido en 2015.

Tras la condena dictada por el juez Juan José Ruiz del Tribunal Oral en lo Criminal I de La Plata en octubre pasado, los acusados serán juzgados por el segundo tramo de la fuga, en la que hirieron de bala a dos policías que estaban en un puesto de control vial en la localidad de Ranchos.

Se trató de una audiencia previa al juicio oral prevista en el artículo 338 del Código Procesal Penal de la provincia de Buenos Aires, donde acusación y defensa proponen las pruebas y lista de testigos a citar para el debate que aún no tiene fecha. La defensa está en cabeza del abogado particular Pedro Martino y la fiscal será Silvina Langone, los mismos protagonistas del primero de los debates desarrollado en La Plata durante este 2018.

En un planteo previo, los acusados pidieron ser juzgados en el marco de un juicio por jurados, pero desistieron de esa herramienta y serán evaluados por un juez Criminal.

Este tramo de la causa fue investigado por un fiscal de Brandsen. El juez de Garantías del expediente ya no está en funciones. Se trata de César Melazo, quien se lo vinculó al barra Marcelo Mayo, ex líder de “Hinchadas Unidas Argentina”, una cofradías de barras que se unieron para viajar al mundial de fútbol del año 2010 en Sudáfrica. Se sospecha que el entonces juez avisó a Mayo de una serie de allanamientos que finalmente no arrojaron resultados de importancia para la investigación. Se sospecha que el barra, oriundo de la localidad de Quilmes, fue uno de los que prestó ayuda a los ex prófugos durante el raid de fuga.

La fuga se ejecutó el 27 de diciembre de 2015, apenas 17 días después de la asunción de María Eugenia Vidal como primera Gobernadora de la provincia de Buenos Aires y de Mauricio Macri en la presidencia nacional.

Durante la campaña de 2015, uno de los ejes de empatía con el electorado fue la “lucha contra las mafias”. Al día posterior de la figa, Vidal aseguró que la fuga fue posible por la “complicidad de una parte del Servicio Penitenciario Bonaerense”. Al momento de la fuga, el SPB estaba acéfalo. Tal vez esa es la razón por la que no hay ningún integrante de esa institución procesado por el cinematográfico escape.

La triple fuga de diciembre fue un baldazo de agua helada para Cambiemos en la provincia de Buenos Aires. Esa bienvenida al distrito más grande y caliente del país fue durísima para el gobierno debutante y significó la primera gran turbulencia. Ni Vidal ni sus ministros de Seguridad, Cristian Ritondo, y de Justicia, Carlos Mahiques, tuvieron reacción.

Una condena a siete años y medio de prisión recayó sobre los hermanos Martín y Christian Lanatta y Víctor Schillaci por la evasión. Al leerse el fallo condenatorio, se indicó que “la fuga no pudo haberse concretado sin la colaboración de las máximas autoridades del Servicio Penitenciario Bonaerense”.

Pero la pena impuesta quedó relegada por otro apartado de la resolución en la que el juez ordenó investigar al ex gobernador Daniel Scioli, al ex jefe de Gabinete Aníbal Fernández y a otros ex funcionarios bonaerenses como posibles ideólogos del escape.

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