“Los jóvenes ya no se van de la Argentina, se escapan”

El experto en consumo Guillermo Oliveto es un agudo observador de la realidad nacional y, a través de encuestas y estudios cualitativos, mensura la sustancia y el humor social de la ciudadanía argentina.

En Radio Mitre, Oliveto explicó que la actual coyuntura presenta complejidades múltiples entrelazadas por una crisis multidimensional con cinco vectores: lo económico, lo social (empleo e inseguridad), lo político, lo sanitario y lo emocional.

A propósito de las medidas que implementará el Frente de Todos para intentar revertir la derrota electoral, el entrevistado juzgó que el desafiante presente socioeconómico “no es tan simple de resolver en un mes“.

“Las preocupaciones de la sociedad desde el punto vista económico y social son dos. El primero es trabajo o empleo de algún orden de calidad. Y después, por otro lado, la inflación. La magnitud del problema es muy profunda. Lo que la gente ve es que la salida de esta crisis va a ser muy compleja, muy larga, dolorosa, difícil y lenta. No están viendo una cosa mágica de un mes para el otro”, explicó el especialista.

Siguiendo esa línea argumental, Guillermo Oliveto planteó que “las facturas del 2020 se pagan este año” y “hoy no hay mirada de futuro en la Argentina”.

“Está obturada. La mirada que hay es muy oscura. Lo que uno está viendo hoy son señales de movilidad social descendente que no se veían desde 2001-2002. No hay resto. La clase media te está diciendo hoy: ‘mira, mi vida se transformó en una tijera. Me la paso recortando y ya no sé qué más sacar de mis opciones’”, afirmó.

En relación al ánimo de las juventudes ante la incertidumbre, Oliveto se recostó en la información recolectada en distintos estudios cualitativos que realizó en el último año.

“Los jóvenes te dicen: ‘No consigo trabajo. Y cuando consigo trabajo, no puedo ahorrar. Y si no puedo ahorrar, no puedo progresar. Me voy’. Ya no se van, se escapan. Ya no es que eligen entre Madrid o Barcelona sino que se van a cualquier lado“, advirtió.

Al referirse a los sectores populares, el titular de la consultora W. expresó que “son los que más necesitan trabajar para vivir”.

“Son los que no tienen resto, no tienen ahorros, no tienen dólares ni contactos que les puedan prestar. Y no los dejaron trabajar durante seis o siete meses. Los rompieron. Alguien que no puede trabajar y vive de eso siente que de algún modo se está desintegrando su identidad. Ahí es donde fue muy grave lo que pasó”, concluyó.

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