López Obrador y la estafa socialista: Se sorteó el avión presidencial pero nadie lo ganó

Luego de una intensa campaña publicitaria encabezada por el jefe de Estado mexicano, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), ayer se realizó el sorteo del lujoso avión presidencial a través de la Lotería de ese país.

Los “niños gritones” (en la Argentina se los conoce como “niños cantores”) vocearon el número 5.349.161, pero, en realidad, nadie se llevará la aeronave, sino uno de los 100 premios de 20 millones de pesos (equivalentes a un total de 95 millones de dólares)

Al comienzo, AMLO pensó en hacer un sorteo real del avión presidencial, pero, lógicamente, terminó siendo simbólico, y se usó para demostrar como el presidente se desprendía de un bien suntuario para usar ese dinero en atención de la salud pública, más específicamente para la compra de equipos médicos para los hospitales

La aeronave fue comprada en 2012 por unos 218 millones de dólares, siendo una de las más grandes, lujosos y caras de todas las asignadas a jefes de Estado y reyes de todo el mundo.

Por medio de un tuit en su cuenta oficial, el presidente mexicano lanzó la campaña “Compra tu cachito (billete parte de un entero). Hagamos historia”, con la cual invitaba a sus compatriotas a comprar los billetes al tiempo que mostraba el interior de la aeronave con lujos dignos de un rey y explicando que era un derroche de los titulares del Poder Ejecutivo que lo precedieron.

Críticas por el “show mediático”

Desde la oposición y sectores independientes de la sociedad mexicana, la campaña fue duramente criticada, al calificarla desde un “show total”. Incluso destacaron que debido a que las ventas de los billetes de lotería fueron menores a las esperadas. el Gobierno compró medio millón de “cachitos” para repartir entre centros médicos con la condición de que quien resultara ganador invertiría ese dinero en mejorar las condiciones de esos mismos establecimientos.

Pero ante el ritmo de venta menor al esperado, el gobierno decidió comprar cerca de un millón de billetes para repartir entre centros médicos, con la condición de que el dinero se invierta en mejorar sus condiciones en caso de resultar premiado.

Durante la campaña electoral, AMLO prometió vender el avión presidencial por considerarlo un lujo innecesario e hizo de esta postura un eje de su comunicación, pero al asumir se dio cuenta de que no era fácil vender la aeronave debido a la falta de compradores.

El mercado de ese tipo de aviones es muy reducido y los precios suelen ser inferiores a los que pretenden los oferentes, en esta caso el Estado Mexicano que quería 130 millones de dólares, cuando el precio que podría obtener rondaría la mitad.

Una idea “genial”: sortear el avión

Frente a esa situación, los medios locales señalaron que al presidente López Obrador se le ocurrió la idea de sortear el avión presidencial entre el pueblo. Pero la puesta en marcha de la insólita campaña produjo una ola de respuestas críticas que invadieron los medios y las redes sociales de México.

Quién ganara el avión tendría que hacerse cargo de su mantenimiento y hangaraje. No es imaginable que un ciudadano común pueda pagar semejantes gastos, cuando es posible que ni siquiera pueda solventar el mantenimiento de un automóvil. El presidente y su equipo no pensaron esto y cuanto se encontraron con las críticas y burlas en las redes, hablo el jefe de Estado. “Es que no les queremos entregar un problema sino entregar un premio, que lo disfruten”, dijo en febrero pasado AMLO cuando anunció la idea del sorteo de premios por valor del precio del avión.

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