Ladrones que fingieron ser enfermeros que hacían hisopados, maniataron a una jubilada, la golpearon y le robaron

El jueves pasado a las 10:30 de la mañana tocaron el timbre de la casa de María Luisa, en la calle Venezuela al 1600 del barrio porteño de Monserrat, a cien metros del Departamento Central de la Policía Federal Argentina (PFA). La dueña de la vivienda abrió la puerta y se encontró con un hombre y una mujer disfrazados de médicos, que le dijeron que eran empleados del gobierno de la ciudad de Buenos Aires y venían a hisoparla. Ella no sospechó nada raro, ya que su marido se había contagiado de coronavirus hace unos días. Creyó que se trataba del procedimiento habitual para casos de contactos estrechos. Sin embargo, era todo un engaño.

Tras dejarlos pasar, los dos falsos enfermeros, que vestían mamelucos y tenían puestas cofias, maniataron a la mujer, la golpearon y empezaron a revisar toda la casa. “Me llevaron adentro y me ataron. Buscaban plata. Tenían barbijos y ropa de enfermeros que parecían muy reales. Me durmieron porque no le abro la puerta a nadie”, dijo María Luisa, que tiene 76 años.

El dramático momento duró 32 minutos. Los ladrones inspeccionaron cada rincón de la vivienda hasta que encontraron una caja fuerte que estaba incrustada en la pared de una habitación, dentro del placard. De allí tomaron los ahorros de la inmobiliaria familiar que la jubilada y su esposo tenían guardados. “Se llevaron toda la recaudación, todo eso era para pagar cosas del local”, se lamentó la víctima más tarde. Por fortuna, ella no sufrió heridas físicas mayores.

A las 11:02 los delincuentes salieron con las pertenencias robadas guardadas en una valija y una bolsa de consorcio. Inmediatamente se subieron a la camioneta blanca en la que habían llegado, donde los esperaba un tercer cómplice encargado de conducir el vehículo, y se fueron.

Las filmaciones de las cámaras de seguridad ubicadas en la entrada a la casa y en otra propiedad vecina dan a entender de que se trató de un hecho planificado. En las imágenes se advierte que la camioneta en la que se movilizaba el grupo de asaltantes se estacionó frente a la casa de la jubilada casi cinco horas antes del robo, a las 5:45 de la madrugada. En ese momento, el conductor se bajó y volvió al rato. Allí adentro los tres esperaron varias horas hasta cometer la entradera.

María Luisa no tiene dudas y cree que alguien de su entorno les pasó información: “Ellos sabían bien el dato de que mi marido está internado en un hospital con coronavirus, sabían que estaba sola en mi casa”, dijo a la prensa.

El mismo jueves, la mujer se acercó la Comisaría Vecinal N° 18 de la Policía de la Ciudad para realizar la denuncia. Se inició una causa por robo, cuya investigación recayó en la Fiscalía Criminal y Correccional N° 16, a cargo del fiscal Marcelo Munilla Lacasa. Los tres ladrones están siendo intensamente buscados.

El dinero, las joyas y las otras pertenencias robadas, las guardaron en una valija y una bolsa

Respecto de la modalidad del delito, fuentes policiales aclararon que el Gobierno porteño comunica en su pagina web a todos los ciudadanos de Capital Federal “que ya no se están realizando visitas ni censos para hisopar por COVID-19” y aconsejaron “tener mucho cuidado” con este tipo de engaños.

A mediados de julio pasado, desde la fuerza, habían emitido una alerta similar dirigida a la población, luego de dos denuncias de parte de vecinos en Belgrano en las que afirmaban que, sin haber sido notificados previamente, fueron visitados por tres supuestos médicos para realizar un chequeo y testeo por coronavirus. En aquellas ocasiones no se llegó a concretar ningún ilícito: cuando efectivos policiales arribaron al lugar, ya no había ninguna persona en la puerta de los domicilios.

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