La violenta relación que mantenía la joven hallada muerta con su pareja

En la noche del sábado una mujer llamó al 911 cerca de las 21.30 para informar que habían encontrado a una joven sin vida en Pablo Rojas Paz al 1.500. La Policía llegó al lugar y aprehendió a la pareja de la víctima, que tenía una denuncia reciente por violencia de género y también un prontuario con delitos contra la propiedad. Esperan el informe de la autopsia para saber si se trató del décimo octavo femicidio que se registra este año.

En el llamado a la Policía, una mujer explicaba que la joven se habría quitado la vida en un predio donde hay una casa en construcción. Efectivos de la seccional 8ª y de la división Homicidios de la Policía, a cargo de Diego Bernachi, fueron hasta ese predio de barrio Los Plátanos, que según se informó pertenece a la Sociedad Aguas del Tucumán (SAT). Allí se encontró el cuerpo de Lucía Jimena Rojas (26 años) que estaba sobre una sábana. Su identificación no fue sencilla porque la joven no tenía documentación. En ese lugar Rojas y su pareja “Balú”, de 29 años, pernoctaban eventualmente.

Allí también estaba “Balú”, quien le manifestó a los uniformados que él había encontrado el cuerpo y que lo había descolgado para luego salir a pedir ayuda. Indicó que todo se habría tratado de una decisión personal de Rojas. Al revisar los antecedentes de él descubrieron que su pareja lo había denunciado el 18 de octubre por una agresión. Quedó aprehendido y la autopsia será clave para determinar si tuvo algo que ver con la muerte o no.

“En 15 días sabremos toda la verdad, es el tiempo en el que se elaborará el informe completo de la autopsia. Su pareja seguirá detenida por el momento, porque era un violento”, dijo Soledad Cruz, tía de la víctima. La familia de Lucía esperaba fuera de la morgue judicial.

“Vivíamos todos en casa de mi mamá (en Villa 90). Ella y su pareja se peleaban seguido porque consumían pastillas. Al final se terminaron yendo a vivir al otro lado de la ciudad y perdimos contacto con ambos”, explicó Paola, hermana de Lucía.

Las mujeres dijeron que no descartan nada por el momento. “Lo que sé con seguridad es que él le pegaba feo a ella, porque recuerdo que tras el día de la madre mi hermana llegó llorando y con la cabeza lastimada”, agregó Rojas.

“En realidad iban y venían, saltaban el portón, que está con candado, y pasaban la noche ahí. Venían a bañarse, porque tenían disponibilidad de agua o bien entraban directamente solo para drogarse”, contó Javier Collante, uno de los pocos vecinos de esa zona que estaba en la calle ayer por la tarde, cuando comenzó a llover. Collante y sus hermanos contaron que les sorprendió “la decisión que había tomado la víctima”. Hasta donde saben, el principal sospechoso no habría tenido nada que ver con la muerte.

“No le causaban problemas al resto, pero entre ellos sí se peleaban, se tiraban piedras en la calle. Al resto de la gente sólo le pedían plata”, agregó el joven.

Su hermano Fabián contó: “esa tarde ella pasó por aquí y nos quería empeñar el documento por $100, para comprarse una cerveza. Aquí le dijimos que no, pero al rato la vimos pasar con una lata, así que calculo que lo empeñó en algún lado”.

Los jóvenes explicaron que Rojas y “Balú” tenían una vida difícil. La construcción sin terminar de ese predio era el lugar que tenían para vivir. Además Rojas tenía una hija de un año que habría sido alojada en la Sala Cuna porque sus padres no tenían cómo cuidarla ni darle los elementos básicos para su supervivencia y desarrollo. Detallaron que, por su adicción, era común verla con los brazos lastimados con cortes, algo que los consumidores suelen hacer por la abstinencia. Además la joven y su pareja habrían padecido una enfermedad de largo tratamiento.

“Ese día el marido llegó y gritó: ‘¡es culpa mía! ¡es culpa mía!’. Parece que habían discutido antes, pero mi hermano lo vio cuando él entraba solo, trepando el portón. Al rato escuchamos los gritos y luego él salió del predio y se fue corriendo, pero volvió con otras personas a las que les pidió ayuda. Unos vecinos descolgaron a la chica”, agregó Collante. “El marido de ella no era ningún buenito, la Policía ya lo tenía marcado por varios robos. Se lo llevaron por costumbre, por precaución más que nada porque no se podía descartar nada”, agregó Kevin Collante.

 

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