La represa del Mar del Norte que despierta interés y un desafío climático

Por: Felicitas Estrada Banquer |

Ingenieros de los Países Bajos y Alemania han propuesto construir dos represas masivas para proteger a unos 25 millones de personas del aumento del nivel del mar. El megaproyecto se extiende desde el Reino Unido, Francia y Noruega y encerraría completamente el Mar del Norte. Así que, ¿es viable este plan o es tan abrumador y poco realista como parece.

El aumento del nivel del mar es un proceso lento pero imparable. La magnitud de sus consecuencias es difícil de anticipar. Por un lado, dará como resultado una pérdida irreversible de lugares físicos, sitios culturales, centros económicos y sistemas ecológicos. Es dudoso que los legisladores de todo el mundo sean capaces de brindar una respuesta eficaz. Las temperaturas globales actuales ya son de aproximadamente 1 Centígrado por encima del nivel preindustrial, además de que las actuales políticas calentarán aún más el planeta, entre 2.6 y 3.1 grados para finales de siglo. Mientras tanto, el nivel del mar ha aumentado más de 21 centímetros desde 1880 y las predicciones afirman que aumentará entre 84 centímetros y 2 metros para 2100. Una predicción más optimista del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático predice que los niveles del mar aumentarán entre 30 centímetros y 60 centímetros para 2100 si se cumplen las políticas del Acuerdo climático de París.

Es prácticamente seguro que los niveles del mar continuarán subiendo más allá del siglo XXI. El asunto es que, sin importar cómo se mire, el aumento del nivel del mar es inevitable. El riesgo es particularmente severo en los Países Bajos, aproximadamente un tercio de los cuales se encuentran por debajo del nivel del mar. El gobierno holandés cree que sus defensas se mantendrán hasta aproximadamente 2050, pero mejorarlas requerirá años. En comparación, en las últimas tres décadas, todo el trabajo que los ingenieros holandeses han realizado para fortalecer su sistema de defensa marítima está diseñado para hacer frente a un aumento de sólo 40 centímetros. Incluso según estimaciones conservadoras, los niveles del mar están aumentando más rápido de lo que puede protegerlos el sistema de defensa marítima, por lo que los Países Bajos están inmersos una carrera por su supervivencia. Por estos motivos, los científicos marinos de los Países Bajos y Alemania propusieron la construcción de dos barreras que desconectarían el Mar del Norte y el Mar Báltico del Océano Atlántico.

El megaproyecto protegería a una docena de países del aumento del nivel del mar y se puede lograr mediante la construcción de dos represas. La parte norte del plan se extiende desde el extremo noreste de Escocia a través de las Islas Orcadas y Shetland hasta Bergen en Noruega. Tiene una longitud total de 476 kilómetros y una profundidad promedio de 127 metros. El punto más profundo es de 321 metros en las fosas noruegas. Mientras tanto, la parte sur conecta el extremo noroeste de Francia con la costa suroeste de Inglaterra. Mide 161 kilómetros de longitud y tiene una profundidad promedio de unos 85 metros y una profundidad máxima de 102 metros. En conjunto, estos dos componentes se conocen como la presa de aislamiento del norte de Europa y tienen una longitud total de 637 kilómetros. En varios puntos de la barrera, se tendrían que bombear ingentes cantidades de agua que actualmente fluye hacia el Mar del Norte, hacia el otro lado de las presas.

Si se construye, la presa del norte de Europa sería uno de los proyectos de ingeniería civil más grandes de la historia mundial. Protegería a unos 25 millones de personas que viven actualmente en las zonas costeras de un aumento del nivel del mar de hasta dos metros. El proyecto tiene algunas configuraciones alternativas en diferentes ubicaciones. Por ejemplo, el componente sur podría establecerse paralelo al Túnel del Canal de la Mancha, aunque esto dejaría desprotegidas a muchas comunidades costeras a lo largo del eurotúnel. De manera similar, el componente norte podría moverse hacia el sur permitiendo varias combinaciones posibles para conectar el Reino Unido con Noruega, posiblemente involucrando a Dinamarca, pero nuevamente esto dejaría a muchas comunidades costeras desprotegidas.

La parte más tecnológicamente desafiante de la presa de aislamiento del norte de Europa es atravesar las fosas noruegas, con profundidades de 321 metros. La ingeniería civil en aguas tan profundas es técnicamente posible. Las plataformas petrolíferas fijas, por ejemplo, se pueden construir en profundidades de más de 500 metros, pero las especificaciones para las presas son diferentes, por lo que serían necesarias innovaciones en ingeniería para solventar estas fosas. Así, a primera vista, el megaproyecto parece abrumador e incluso poco realista, pero, una vez más, los costos de no hacer nada serían entre 5 y 10 veces más caros en términos económicos. Piensa en todas las empresas, comunidades y áreas industriales que se verán dañadas o se perderán si no se toman medidas ante el aumento del nivel del mar.

La única solución rentable para el noroeste de Europa es retirarse hacia el interior, pero esta medida desplazaría a grandes comunidades de sus hogares y la migración de las zonas costeras probablemente provocaría inestabilidad social y política. Además, llevaría a los gobiernos a conflictos con respecto a las políticas de cambio climático. Las naciones europeas sin litoral también se verían afectadas, ya que se les pediría que compartieran la carga migratoria, por lo que teniendo en cuenta las alternativas, la protección de ingeniería civil se postula como la solución más factible contra el aumento del nivel del mar, si las políticas de mitigación del cambio climático no funcionan. Y a este respecto, el proyecto colectivo para la presa de aislamiento del norte de Europa es más eficiente que los esfuerzos de protección país por país.

Existe una considerable experiencia disponible con respecto a la ingeniería de diques, presas de aislamiento y proyectos de recuperación de tierras. Los Países Bajos están a la vanguardia en este campo. Las dimensiones del dique Afsluitdijk en los Países Bajos y el malecón Saemangeum en Corea del Sur no están muy lejos de los requeridos para la construcción del recinto cerca de las islas Orcadas y Shetland de Escocia. Usando el muro marino de Corea del Sur como plantilla, la construcción de la presa de aislamiento del norte de Europa alcanzaría una factura total de entre 270 y 550 mil millones de dólares.

Puede que esto suena a mucho, pero asumiendo un período de construcción de 20 años sobre el cual distribuir los costos, el gasto anual para las naciones involucradas equivaldría a poco más del 0.1 por ciento de su PIB combinado. Esa es una suma factible, especialmente porque los costos de no hacer nada serían muchas veces más altos. Pero hagamos un esfuerzo e imaginemos que la presa de cierre del norte de Europa se completa. ¿Cuáles serían las consecuencias inmediatas? El turismo, la pesca y el movimiento de personas se verían afectados, pero lo más importante, cerrar el Mar del Norte tendría un impacto dramático en el comercio marítimo. El Canal de la Mancha, que se encuentra completamente dentro de este área cerrada en el Mar del Norte, es el curso de agua más concurrido del mundo. Ésta vía es la columna vertebral de la economía de Europa occidental y los puertos más activos de Europa se encuentran dentro dicha zona aislada.

Para mitigar un poco el impacto del megaproyecto en la industria marítima, la presa de cierre del norte de Europa necesitaría incorporar compuertas para permitir la continuación del tráfico marítimo. Cabe señalar que, aunque las esclusas se emplean en todo el mundo, están destinadas principalmente a vías fluviales. Alternativamente, se podrían construir nuevos puertos en el lado oceánico del megaproyecto, donde las mercancías podrían transferirse a trenes o buques de carga que operaran dentro del espacio aislado. En cualquier caso, cualesquiera que sean los mecanismos para garantizar el flujo ininterrumpido del comercio, es inevitable un aumento en los costos de envío y demoras. Los efectos exactos sobre el tráfico marítimo no pueden calcularse en este momento, pero baste decir que las industrias marítimas de Europa occidental y, por extensión, su economía, quedarían paralizadas sin posibilidad de recuperación, lo que también afectaría las tasas de PIB en todo el mundo.

Así que éste es quizás el mayor inconveniente de la presa de aislamiento del norte de Europa y se necesitan hacer más estudios. Pero hay más. Cerrar el Mar del Norte también cambiaría el entorno, la circulación de agua se vería obstaculizada para que no entrara en la cuenca, las corrientes cambiarían, el flujo de agua dulce aumentaría, mientras que las mareas se detendrían. En otras palabras, la construcción de la presa de cierre del norte de Europa convertiría gradualmente la cuenca en un lago de agua dulce.

Evidentemente, esto afectaría radicalmente a todos los ecosistemas marítimos y terrestres dentro y fuera de la cuenca cerrada, por lo que el plan no es exactamente ecológico. Pero o se cierra el Mar del Norte o se controla la migración al interior. Con respecto al medio ambiente, el análisis de costes y beneficios está a favor de la presa de aislamiento del norte de Europa. Además, dado que el aumento del nivel del mar afecta a las comunidades de todo el mundo, el megaproyecto en el Mar del Norte podría sentar un precedente para otras áreas costeras. Barreras similares podrían encerrar el Mar Mediterráneo, el Mar Báltico, el Mar de Japón, el Mar Rojo, el Golfo Pérsico, etc.

Todos estos casos requerirían estudios adicionales para evaluar si su potencial construcción merece la pena, pero el megaproyecto del Mar del Norte sentará un precedente global. Es cierto que los científicos marinos detrás del megaproyecto argumentaron que la mejor solución para el aumento del nivel del mar es abordar el problema real: el cambio climático causado por la actividad humana. Solo si los políticos no pueden dar una respuesta a tiempo habrá una necesidad de alternativas como el megaproyecto en el Mar del Norte; Por lo tanto, es un plan de emergencia en caso de que el cambio climático no se detenga.

La humanidad puede lograr cosas espectaculares tanto de forma inspiradora como aterradora. Mirando siglos atrás, hemos terraformado montañas, convertido selvas en ciudades, pero también hemos doblegado al mar a nuestra voluntad. Los Países Bajos son un ejemplo de eso, pero tal y como están las cosas, el megaproyecto del Mar del Norte es principalmente un ejercicio mental. Es una advertencia alarmista destinada a demostrar los extremados costes de la ingeniería contra los efectos del cambio climático.

 

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