“La Ofelia Fernández libertaria”: tiene 18 años, es candidata con MILEI y quiere ser legisladora para eliminar leyes

Delfina Ezeiza tiene 18 años y una voz agradable. Pero tanta armonía vocal contrasta con su discurso combativo. Es una de las candidatas a la Legislatura porteña del Partido Libertario. Es, además, una de las discípulas del economista Javier Milei. En una entrevista con La Nación, Delfina contó que buscará impulsar la derogación de leyes que regulan la actividad privada y criticó tanto al oficialismo como la oposición por “tibios”.

Con el cierre de listas de candidatos para las elecciones legislativas, cuando su nombre se hizo público, Ezeiza fue rebautizada por muchos como “la Ofelia Fernández libertaria”. Y es que, si bien está en las antípodas políticas, la adolescente busca conquistar el mismo camino aunque con horizontes distintos.

La joven alcanzó la mayoría de edad el último mes de julio y todavía cursa su último año de colegio secundario en una institución privada del barrio porteño de Flores, donde terminará con un bachillerato laboral en informática. Su futuro académico ya está definido: está inscripta para seguir la licenciatura en Economía, en la Universidad del CEMA.

En una charla con La Nación, Ezeiza recordó sus inicios en la política y explicó qué significa Javier Milei para los jóvenes libertarios.

-¿Cómo fue tu acercamiento al partido?

-Durante las elecciones de 2019 se vio la primera inserción liberal después de muchísimo tiempo: José Luis Espert se candidateaba como presidente. Yo justo me acercaba a las ideas del liberalismo, más que nada por la parte intelectual. En ese entonces había cumplido mis 16 años y tenía un poco de presión para votar, pero ninguna de las opciones que se presentaban como antagónicas en la Argentina me gustaban, hasta que conocí al Frente Despertar y lo voté.

-¿Qué significa para vos el partido libertario?

-Significa trabajo, honestidad, mucho laburo, compañerismo. Se volvió parte de mi vida y me siento muy cómoda. Es un espacio muy meritcocrático, me siento muy acorde. Siendo joven vemos los problemas y, a medida que crecemos, nos damos cuenta de cómo es el mundo real. El liberalismo me acercó muchísimos datos que me permitieron ver que la política es un chiquero. En general, cuando es adolescente quiere revelarse contra un sistema que le imponen, esa es una cuestión por la que la mayoría de los liberales son jóvenes: se rebelan contra eso que les enoja.

-¿Qué es lo que más te enoja?

-La hipocresía que maneja la corporación política. A mí me molestó mucho eso, sobre todo porque cómo se financian, que es coactivamente de los impuestos. Mi enojo con la política es porque no te permiten progresar y los jóvenes están predispuestos a querer cambiar las cosas porque tiene más esperanza que un adulto.

-¿Cuánto pesó en tu camino hacia la política tu familia?

-La política tradicional, el peronismo y radicalismo con sus partidos actuales, dividen familias y tienen mucha influencia en la sociedad. Tenés familias coptadas por Juntos por el Cambio o por el kirchnerismo. Mi familia fue liberal en su momento, con la Ucedé de [Julio] Alsogaray. Con el resurgimiento del liberalismo hubo parte de mi familia que empezó a buscar en sus raíces el pensamiento liberal, pero es bastante variado: tengo peronistas, kirchneristas, radicales, de todo.

-¿Cómo es un almuerzo en esa mesa?

-No es muy complicado. Cuando vienen mis familiares disidentes tratamos de no hablar mucho. Pasa que yo soy muy calmada para discutir de política, a menos que me insulten. Piensan que los libertarios somos eufóricos, violentos, contestatarios, y la verdad es que no es así.

-El que es un poco así es Javier Milei, que encabeza el partido…

-[Risas] Milei es quien representa al argentino laburador, que se desloma trabajando, que se levanta para pagar impuestos. Esa bronca y enojo que tiene [Javier] Milei es la fiel representación del argentino que está frustrado con la realidad de este país. La verdad es que la mezcla de lo racional con la pasión que denota a un argentino cansado de que lo abusen desde el Estado y de políticos que se ríen en la cara.

Qué piensa Delfina Ezeiza, la joven de 18 años elegida por Javier Milei  para batallar en la Legislatura porteña - LA NACION

-En las redes, particularmente, se te compara mucho con la legisladora del Frente de Todos, Ofelia Fernández ¿Qué te parece que te llamen la ‘Ofelia libertaria’?

-No me gusta la comparación, pero no me ofende porque yo sé que soy mucho mejor. Mis ideas son superiores moral y éticamente. Ofelia [Fernández] es mi versión contraria ideológicamente: ella es de izquierda y yo soy liberal. La verdad es que es una falacia ad hominem, prefiero que me ataquen por mis ideas, prefiero esos cuestionamientos a ataques por ser joven. En su momento, a Ofelia [Fernández] no se la criticó porque era joven, se la había criticado por militar en el Carlos Pellegrini, por tomar colegios, representaba a la juventud del Frente de Todos, pero no por tener un cargo testimonial. De nuevo, la verdad es que no me gusta nada la comparación, pero no me ofende. Yo soy yo, ella es ella y somos bastante diferentes.

-¿Te molesta que te cuestionen por ser joven y lanzarte a la política?

-Me resbala. Los comentarios y cuestionamientos de desconocidos no me afectan en nada. Pueden tirarme una catarata de insultos y no me influye en nada porque creo en mí y creo en lo que digo. Estoy muy segura de eso. Para ingresar a un cargo público, el piso es de 18 años. Los cumplí hace un mes y está totalmente habilitado por la Justicia, no veo ningún problema.

-Si llegaras a alcanzar un lugar en la Legislatura porteña, ¿qué rol te gustaría ocupar?

-Mi papel principal sería derogar leyes. En la ciudad de Buenos Aires se promedian unas 13.000 regulaciones que, valga la redundancia, regulan la actividad privada. De llegar asumir, en mi mandato tendría cuatro años de puro trabajo para derogar y presentar proyectos de ley para aliviar la actividad privada.

-¿Cuál es la causa por la que lucha el partido Avanza Libertad?

-Queremos cambiar este sistema que te devora, que es un picadero de carne, para quien está todos los días esforzándose de sol a sol. Nos comprometemos con esa gente que está desamparada, especialmente por la pandemia. Somos nuevos en política, pero sabemos cómo hacerlo porque identificamos la raíz del problema, tenemos los mejores profesionales, a las personas más laburadoras para hacer que este sistema por fin cambie. No es un problema del Gobierno: vimos gobiernos de todos los tintes ideológicos y nadie cambió nadie, por eso hay que cambiar el sistema. Esto no funciona.

 

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