La nueva estafa en los cajeros automáticos

En un video que se hizo viral y que ya recorre las distintas redes sociales, se puede apreciar como delincuentes roban datos de las tarjetas en los cajeros automáticos. Este método se conoce como “Skimming”: clonación de tarjetas, ya sean de crédito como de débito para poder leer la banda magnética que poseen las mismas. Esta reproducción resulta una práctica cada vez más peligrosa, ya que los avances tecnológicos juegan a favor de los ladrones.

El sistema que utilizan es tan veloz que cualquiera puede ser víctima sin haber sentido ningún tipo de irregularidad en las ejecuciones de los pagos habituales. Los delincuentes acceden a los datos para transferirlos a una tarjeta en blanco o realizar transacciones online, en esto último no hará falta el clonado físico. Las reproducciones se realizan con un pequeño aparato, difícil de reconocer, llamado “Skimmer de bolsillo”. El Skimmer lee la banda magnética de las tarjetas, en este caso cuando las mismas son ingresadas por la ranura y allí quedan todos los datos almacenados.

“En forma física el robo de identidad de tarjetas de débito sucede a través de la técnica denominada skimming, donde el estafador instala en los cajeros lectores falsos para captar datos como número de tarjeta, fecha de caducidad y banco emisor. A esto lo acompaña la instalación de teclados falsos o cámaras para obtener el pin de acceso a la cuentas. Una vez que obtiene esa información, el delincuente clona la tarjeta para la extracción de efectivo o realización de compras”, explicó Gustavo Saín, especialista en cibercrimen y asesor del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación.

Los ladrones prefieren los cajeros callejeros para instalar, en el lector de tarjetas, un segundo lector camuflado bajo el original. De este duplicado obtendrán, posteriormente, toda la información necesaria. Además, si quieren las tarjetas para realizar compras en negocios físicos deberán obtener el PIN. Para obtenerlo colocan una cámara escondida que graba el momento en el que el dueño escribe la clave.

Hay ciertas precauciones, que se pueden tener en cuenta, como por ejemplo: ver bien que en la ranura del cajero automático no haya ningún dispositivo o artefacto extraño, cubrir con la mano cuando se escriba la clave por si hay cámaras “ocultas”, no permitir que personas extrañas quieran colaborar en el uso, en el caso de pagar con una tarjeta en un comercio/restaurante no permitir que se la lleven porque le pueden copiar la banda magnética y, por último verificar si el teclado es el que viene soldado al cajero.

 

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