La Corte Internacional de La Haya rechaza la demanda de Bolivia

La Corte Internacional de Justicia (CIJ) dejó al aire la vieja herida abierta hace 135 años, cuando Chile se anexionó el acceso boliviano al Pacífico en medio de la guerra por el derecho a los beneficios de la sal y el cobre presente en la zona costera. Eso dejó a Bolivia rodeada de tierra y hoy, después de años de tensiones diplomáticas, la CIJ cierra la vía legal internacional: “Chile no tiene obligación de negociar”.

Después de cinco años de batalla judicial, el juez desestimó una decena de argumentos presentados por Bolivia para exigir que el tribunal de La Haya se ponga de su lado en este conflicto y obligue a Chile a sentarse a una mesa y negociar “de buena fe” una solución que “le ofrezca un acceso soberano al Pacífico cuanto antes”.

El juez recordó que la negociaciones son “una práctica natural de las relaciones bilaterales y multilaterales” entre países, aunque -añadió- la tradición “no convierte la negociación en una obligación” para los Estados. Ambos países no han tenido embajadores desde 1962 y el diálogo se ha dado por perdido desde entonces, por lo que la decisión de hoy cierra la puerta a Bolivia y deja el conflicto abierto.

Evo Morales, que ha viajado hasta La Haya para seguir el pronunciamiento en persona, ha abandonado la sala cabizbajo y decepcionado con la sentencia de la CIJ. La decisión es obligatoria y definitiva, por lo que Bolivia ya no puede recurrir a la Justicia internacional para intentar obligar a su vecino Chile a negociar. La subida de tono de Morales durante los últimos años y la falta de disposición chilena a ceder en este asunto se ven aún más complicadas por la sentencia de hoy.

Nada en el Derecho Internacional obliga a un país a negociar, afirmó la Corte. Bolivia, que recordó que hace más de un siglo perdió unos 400 kilómetros de costa y 120.000 kilómetros cuadrados de terreno, basó sus relaciones diplomáticas con su país vecino en esa cuestión. Hubo negociaciones voluntarias, pero no llevaron a nada. Bolivia consideró que esos encuentros obligan a Chile a seguir negociando. El juez desestimó todos sus argumentos porque los consideró “insuficientes”.

Para Morales, esa salida al mar se ha convertido en un sueño patrio, pero también la describe como imprescindible para el buen funcionamiento del país, tanto económicos y políticos como social. Sin embargo, Chile tiene la ley de su parte, gracias al Tratado de 1904, que dibuja las fronteras entre ambos países. Esto vincula las peticiones de Bolivia a la voluntad chilena de negociar, ceder y “pensar en el interés” del Estado vecino. Es decir, la “buena fe” de la que tanto habló la CIJ. Pero con una sentencia a su favor, quizás ya no le quede más voluntad.

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