Justicia estadounidense declara “ilegal” la detención de un afgano en Guantánamo

Gul es un ciudadano afgano que creció en un campo de refugiados de Pakistán y fue acusado de ser miembro de un grupo extremista llamado Hezb-e-Islami (HIG), considerado por el gobierno de Estados Unidos como una “fuerza asociada” a Al Qaeda, motivo por el que está detenido desde junio de 2007 en la cárcel situada en el oeste de Cuba.

El juez federal Amit Mehta consideró que la detención de Gul es “ilegal” y le concedió a su defensa el pedido de hábeas corpus, la primera vez que un detenido en la prisión Guantánamo gana una petición de este estilo en la última década.

“Esta es una victoria histórica para el estado de derecho y un recordatorio muy necesario para el gobierno de Estados Unidos de que existen límites a lo que puede hacer en nombre de la seguridad nacional”, dijo en un comunicado la abogada de Gul, Tara Plochocki, citada por The Washington Post.

Los detenidos en Guantánamo no pueden tener llamadas telefónicas con sus abogados a menos que sean aprobados por el Departamento de Defensa estadounidense, razón por la que Gul aún no fue informado de que ganó el pedido de habeas corpus.

HIG, la organización extremista de la Gul es parte según la acusación, hizo las paces en 2016 con el entonces gobierno de Afganistán, algo que provocó la liberación de sus miembros de cárceles.

Sin embargo, los fiscales argumentaron que los vínculos de Gul con Al Qaeda eran más profundos.

Ante esta situación, la Junta de Revisión Periódica de Guantánamo (PRB), una entidad gubernamental creada durante la administración del expresidente Barack Obama para determinar si los detenidos en prisión eran culpables o no, afirmó que el hombre no era una amenaza para la seguridad.

Pese a esto y al reciente avance de su petición de hábeas corpus, un principio legal que permite a las personas impugnar su detención y obtener la libertad, nada garantiza que saldrá pronto de la prisión.

Varios detenidos han sido autorizados por la junta de revisión, pero aún permanecen en la cárcel, algunos desde hace una década desde que recibieron su autorización de la PRB.

Pese a las intenciones que manifestó Joe Biden de cerrar Guantánamo, la Casa Blanca avanzó poco hacia este objetivo.

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