Habló la mamá del nene de cinco años asesinado por su hermana de 13 años

Una nena de tan solo trece años de edad asesinó a su hermanastro de cinco, el pasado lunes 19 de septiembre, se cree que por una “crisis impulsiva”. El trágico hecho tuvo lugar en Arroyo Seco, una localidad situada 35 kilómetros al sur de Rosario.

La menor de edad se encontraba bajo tratamiento psiquiátrico, pero no estaba tomando ninguna medicación. Su madre había advertido a varios profesionales acerca de la salud mental de su hija pero nadie le había prestado atención. La preadolescente, es inimputable por su edad, pero tendrá que asistir al hospital de Niños Víctor J. Vilela de Rosario para ser atendida por psiquiatras.

“Jamás imaginé que mi hija podría hacer algo así. Busqué ayuda de todas las maneras. La llevé a psicólogos, psiquiatras, neurólogos. Las consultas duraban 5 o 10 minutos. Así como íbamos, nos volvíamos. La hacían mirar para arriba y para abajo. Le pedían que levantara el pie. ‘Yo la veo normal’, me decían. Pero en mi casa yo veía cosas en ella que no eran normales”, afirmó Roxana, la madre.

Y continuó: “Además del inmenso dolor que siento, me pregunto por qué los especialistas no pudieron hacer más. Esto se podría haber evitado. Me decían que no podían medicar a mi hija porque no veían nada extraño, pero para mí todo era extraño”. “La revisaban dos minutos, nos volvíamos a casa y ella muchas veces tenía la mirada perdida. Le hablaba y no me contestaba. Se enojaba y no entendía por qué. Todo el año así”, expresó la mujer.

La madre estaba muy preocupada por la salud mental de su hija y sus comportamientos extraños por eso nunca la dejaba sola con su hermanito. Si ella tenía que salir, el papá se quedaba cuidandolos.

Sin embargo, el día de la tragedia la rutina tuvo un giro inesperado porque el hombre fue convocado por su trabajo para hacer de inspector de tránsito y Roxana estaba en clases, ya que se encontraba cursando el último año del secundario de adultos.

Cuando llegó al colegio leyó un mensaje de su hija que decía: “lo maté”. “Le pedí que no dijera pavadas, y me volvió a decir que lo había matado. Me lo repitió tantas veces que ahí imaginé que había pasado algo malo de verdad. Corté y le pedí a una compañera de curso que me llevara urgente”, relató.

Y declaró con dolor: “Mi hija no me quería abrir la puerta al principio. Cuando pude entrar, no puedo describir lo que vi. Mi hijo tirado en el piso, boca abajo, lleno de sangre. Mi hija sentada en una silla a su lado, como si nada”.

Roxana contó que su hija le decía que tenía un amigo imaginario y cree que otro de los posibles trastornos que afectaban a su hija es la posibilidad de que escuchara voces. “Ella últimamente me decía que tenía un amigo imaginario. Yo le respondía: ‘Dale, ya tenés 13 años. Estás grande para eso’. Y ella me insistía. Decía que hablaba con él y todo”, cuenta la mamá, y revela que la psicóloga que la atendía todos los miércoles “todavía no me llamó”.

“¿Sabés lo que le dijo mi hija a la psiquiatra que la recibió en el hospital después de lo que hizo? Decía que su amigo imaginario le pedía por favor que no lastimara a su hermanito, y que justo esa vez el amigo imaginario no estuvo para salvarlo”, detalló.

Roxana también afirmó que el nene amaba a su hermana, que no tenía absolutamente nada de maldad y que siempre fue como un ángel. “Me siento tan mal. Mi cuñado estuvo con mi hija y después la visitó mi mamá. Yo todavía no pude”, dijo.

“No entiendo qué le pasó, por qué lo hizo. Por qué tanta violencia. Pido por favor que alguien la ayude. Que la internen, lo que sea. Yo ya no puedo. Te juro que no puedo”.

Cuando Roxana recibió el mensaje de su hija le avisó rápidamente al padre del nene, que llegó a los pocos minutos al domicilio donde ocurrió la tragedia, y allí se encontraron la espantosa escena: el hijo de ambos muertos y la adolescente sentada al lado del cuerpo en una silla.

Los peritos forenses de la Agencia de Investigación Criminal (ACI) que trabajaron en la escena del hecho establecieron que el niño presentaba 11 heridas punzocortantes en la espalda y una en la zona del cuello. En el lugar, las pesquisas secuestraron un cuchillo, teléfonos celulares y las prendas de vestir de ambos hermanos. La muerte fue constatada por médicos del Servicio Público de Emergencias (SIES), que arribaron al lugar.

Ahora el caso está siendo investigado por el Juzgado de Menores 2, a cargo del juez Miguel Surraco, quien ordenó que la adolescente sea trasladada al hospital de Niños Víctor J. Vilela de Rosario para ser atendida por un equipo interdisciplinario de la Dirección Provincial de Salud Mental y la Dirección de Promoción de los Derechos de la Niñez, Adolescencia y Familia.

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