El último beso, antes del balazo a sangre fría que quebró a una familia

Cada mañana, antes de irse a trabajar, José Luis Roca (48) repetía un rito sagrado: darle un beso a la madre de sus cuatro hijos, Adriana Paola Aguirre (37). El lunes pasado, a las seis y media de la mañana, el hombre sacó a la vereda la Ford F-100 con la que, megáfono en mano, vendía verduras y frutas en el barrio, en Pontevedra, Mero, provincia de Buenos Aires. “Vendo verdura y fruta fresca, huevos, papa, cebolla, señora”, decía.

Luis cerró el portón y volvió a entrar a su casa, en la calle Cárcano al 400, para despedirse de su esposa, que se aprestaba a preparar el desayuno para los chicos, ante la vuelta de las clases presenciales en Provincia.

Al salir, fue sorprendido por un ladrón armado, con el que forcejeó, según publica Clarín.

“¡No le pegués!”, le gritó Adriana al asaltante. Se levantó de la silla y salió corriendo hacia su habitación aunque no pudo llegar. La mujer recibió un disparo en que le atravesó un brazo y le dio en el pecho. Le costaría la vida minutos más tarde en un hospital de la zona.

Adriana Aguirre tenía cinco hijos.

“Luis no se iba a trabajar si no le daba el beso de cada mañana. Fue el último beso. Estaban muy enamorados”, le cuenta a Clarín una amiga de la víctima.

Por el asesinato fue detenido un sospechoso, identificado como Hugo Ariel Corvalán (36), en el barrio Villa Spada, a poco más de tres kilómetros de la escena del crimen. Estaba prófugo y tenía un pedido de captura pendiente por un “robo agravado en poblado y en banda” cometido el 30 de septiembre pasado. Creen que es quien disparó, mientras buscan a por lo menos tres cómplices que se llevaron la F-100 y la plata.

La víctima había sido mamá a los 16 años. “El Polaco” hoy tiene 19. “Más que una madre, un ejemplo de vida, una mujer con todas las letras. No hay palabras para describirte, mamá. Dejaste un gran vacío en mi corazón. Espero que allá arriba nos cuides como siempre lo hiciste, te amo, te amo y jamás me voy a cansar de decirte te amo”, fue su despedida en Facebook.

El lugar donde mataron a Adriana Aguirre (37), en Pontevedra (Merlo). Foto Merlo Real Noticias

Hace casi 17 años, Adriana y Luis se conocieron por medio de los hermanos de ella, que por entonces -al igual que él- vendían pescado en la calle. Quedó embarazada al poco tiempo. Llegó Luciana, hoy de 16. Luego, Thiago (12), Ian (9) y Alma (7). Los cuatro, más Bruno, el mayor de la familia, vivían juntos y se quedaron sin su mamá. Están tan mal que no quieren volver al colegio.

En octubre de 2017 decidieron casarse. Adriana lo publicó en las redes. Siempre le escribía mensajes de amor al “Negro”, como le decía a Luis. “Mi suegra, una gran repostera, fabricó al bombón más lindo del mundo, mi esposo”, señaló en uno de esos posteos. Era la menor de nueve hermanos.

Adriana y Luis se casaron en octubre de 2017, aunque llevaban conviviendo más de una década. Tuvieron cuatro hijos.

La familia pudo despedirla recién este sábado en el cementerio de Santa Mónica, en Libertad.

“Adriana vivía para sus hijos. Todo el tiempo corría por ellos. Habían tenido una pequeña verdulería en su casa, pero cuando aumentaron los precios tuvo que cerrar. Luis quedó con su trabajo. Vende bolsas de papa y de cebolla, cajones de fruta, huevos, con su altavoz en la camioneta y recorriendo las calles del barrio. Es un laburante”, dice la amiga.

La mujer añade: “Era muy jodona, muy sana. Le gustaba la cumbia, el cuarteto. Se ponía a limpiar y a bailar con la escoba y los chicos. Era una mina feliz”.

Para septiembre habían planificado, juntas, una visita a Tecnópolis con todos los chicos.

La mañana del asalto, Luis intentó evitar a toda costa que el ladrón entrara a su casa, para preservar a su familia.

“Me pateó la puerta, estuve a punto de sacarle el revólver, pero lo dejé porque tenía miedo que entraran otros. Me pegó patadas en el piso, le di la plata (unos 30 mil pesos) y cuando Adriana se levantó de la silla, la mató”, contó el hombre a Clarín.

Devastado, añadió: “No sé cómo voy a seguir, cuando esté tranquilo voy ver lo que hago, pero no será otra cosa que trabajar y criar a mis hijos”.

La causa, a cargo del fiscal Claudio Ferrario (UFI N° 3 de Morón), fue caratulada “homicidio criminis causae cometido mediante el uso de arma de fuego, robo agravado por el uso de arma de fuego civil, robo agravado por el uso de arma de fuego y portación ilegal de arma de fuego de uso civil, todos en concurso real entre sí”.

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