El potente cóctel de drogas con el que se sospecha que mataron a la enfermera de González Catán

La enfermera Elizabeth Di Legge (47), encontrada muerta el lunes último en su casa de la localidad bonaerense de González Catán, “no presentaba lesiones visibles”, según el informe preliminar de la autopsia.

Pero el cadáver de la mujer, quien era buscada desde el viernes 29 de julio, tenía una cánula colocada en el brazo derecho. En el izquierdo, había otra que se intentó colocar, pero sin suerte. Además, había junto al cuerpo varias ampollas de distintos anastésicos, ansiolíticos y opioides, como fentanilo, una droga que es hasta 50 veces más fuerte que la heroína y 100 veces más potente que la morfina.

Aún resta determinar si las sustancias se las inyectó la misma mujer de 47 años o si hubo participación de terceros. Por el momento, su marido y padre de sus tres hijos, Silvio Espíndola (44), permanece detenido acusado de “homicidio agravado por el vínculo”.

Según reportaron fuentes del caso, además del fentanilo (opioide), al lado del cadáver había ampollas de propofol (anastésico), atracurio (relajante) y midazolam (ansiolítico). Son drogas que no se consiguen en una farmacia y que solamente se obtienen en establecimientos sanitarios como en el que trabajaba el esposo de Di Legge.

El fiscal Federico Medone, a cargo del caso, requirió un informe al Hospital Churruca para saber si existía un faltante de las sustancias halladas en el galpón de la casa de González Catán. Desde el centro médico respondieron que no.

No obstante, los investigadores creen que Espíndola robó las ampollas de su lugar de trabajo y con ese potente asesinó a su esposa, según reportó Infobae.com.

Si bien la autopsia reveló la causa de muerte de la enfermera fue una “depresión respiratoria”, aún restan los estudios complementarios sobre el pool de vísceras, que servirán para determinar si alguna de las drogas encontradas en las ampollas también estaban en el cuerpo de la mujer.

El marido de la enfermera dijo que él no la asesinó y aseguró que la mujer “se suicidó”. El hombre de 44 años expresó unas breves palabras a TN al ingresar a la fiscalía de San Justo. “No la maté, se suicidó”, manifestó Espíndola.

En abril de 2019, la mujer de 47 años realizó una denuncia contra su marido ante el Juzgado de Familia N° 8 del partido de La Matanza para solicitar que se le otorgue una protección contra la violencia que padecía, pero quedó suspendida en octubre de 2020.

Se suma a las sospechas un estudio psicológico que se le hizo a la enfermera el 21 de julio de 2022 en la Red de Asistencia de la Secretaría de la Mujer del municipio, donde vivía, y el cual arrojó que “no podía tomar la decisión de separarse”.

Los profesionales que la asistieron mencionaron que el marido ejercía “violencia por motivos de género de diversa índole, desde hace ya varios años”.

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