El Ejército mexicano fue víctima de un hackeo y filtraron información sobre la salud de López Obrador

Luego de la filtración de mails hackeados en Chile, el Gobierno de México reveló que el Ejército fue víctima de un grupo de piratas informáticos que obtuvieron acceso a información secreta como la salud del presidente Andrés Manuel López Obrador. Hace poco el primer mandatario admitió que padece hipertensión y que estuvo cerca de sufrir un segundo infarto.

“Es cierto, hubo un ataque cibernético. Mediante estos mecanismos modernos extraen archivos”, expresó el mandatario durante su conferencia de prensa diaria.

“Tengo entendido que este mismo grupo ya ha hecho lo mismo en otros países. Creo que, en Colombia, en Chile, por eso pienso que es algo que se maneja desde el extranjero”, añadió.

Qué se sabe sobre los datos robados
Figuran reportes sobre la salud del gobernante que no se habían divulgado antes.

En esos archivos hay registro de que López Obrador, de 68 años, fue trasladado el 2 de enero desde su rancho en Palenque, en el sureño estado de Chiapas, para ser atendido en un hospital militar en Ciudad de México por un problema cardíaco.

“Todo lo que se dice ahí es cierto y se ha expresado. Lo de la ambulancia que fue a Palenque a principios de enero fue porque había un riesgo de infarto y me llevaron al hospital y me recomendaron un cateterismo”, precisó.

El Ejecutivo únicamente había informado el 22 de enero que se sometió al cateterismo cardíaco durante un examen de salud de rutina.

El mandatario añadió que toma varias pastillas todas las noches y que revisa su estado de salud cada tres o cuatro meses, aunque dijo que se siente bien y que no piensa que su vida corra peligro.

“Estoy enfermo, tengo varios padecimientos”, reiteró el dignatario, quien pidió que su equipo de comunicación pusiera una canción de un autor mexicano llamada “Que no me quiso el ejército”, en la que el cantante describe que padece altos niveles de colesterol, piedras en el riñón y agua en los pulmones.

“Tengo todos los males que se mencionan ahí, solamente hay una cosa que no tengo, lo del alcohol, pero lo demás sí, y otros males”, enumeró de buen humor.

Adelantó que cuando termine su mandato cambiará de estilo de vida y agregó que las presiones que se viven en el ejercicio de su cargo son muchas y que “a veces hay que dormir con las botas puestas”.

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