El desesperado pedido de la familia de una beba que fue testigo del femicidio de su mamá y del suicidio de su padre

La familia de Antonella Orihuela está desesperada. Ella fue asesinada el jueves por su ex marido Adrián Zanoni, quien calcinó el cuerpo en un descampado a las afueras de Barcelona, para luego quitárse la vida. Todo frente a la hija de la pareja, que tiene apenas un año y nueve meses, y quedó sola y aislada por coronavirus en una delegación de cuidado de la infancia de esa ciudad española.

Desde su casa, en la localidad bonaerense de Longchamps, partido de Almirante Brown, los tíos maternos de la nena luchaban contra los engorrosos trámites diplomáticos, mucho más lentos en tiempos de pandemia, para recuperar a su sobrina.

“Nos reunimos este lunes con el cónsul, estabámos llenos de esperanza por las herramientas y la solución que podían darnos. Incluso sacamos el pasaporte exprés porque creía que íbamos a viajar a verla. Sin embargo, nos encontramos con un panorama muy diferente”, contó Ezequiel Orihuela, hermano de la víctima, a cronica.com.ar.

Es que el Consulado no puede darles datos certeros porque la policía de Barcelona no les informó oficialmente sobre el femicidio seguido de suicidio que conmocionó a la comunidad de Terrassa, donde vivía la pareja de argentinos con su hija.

La única información que tienen los hermanos de Antonella son reportes de medios españoles, que registraron este viernes el hallazgo de su cuerpo, completamente calcinado, en una zona de matorrales junto a una ruta, en Sant Vicenç de Castellet, a 50 kilómetros la capital de la comunidad autónoma de Cataluña.

Reconstruyeron que el ex marido de la víctima, denunciado por violencia de género contra la joven de 30 años, fue quien la mató y subió el cuerpo a un auto.

Manejó con maniobras peligrosas, con intención de volcar el vehículo y simular el femicidio por un accidente de tránsito, pero no lo logró. Por eso, dejó el cadáver en un descampado, lo prendió fuego y luego se ahorcó dentro del auto, que estaba estacionado a escasos diez metros donde hallaron los restos de Antonella.

Testigos llamaron a la policía y a los bomberos, que encontraron en el asiento trasero a la beba ilesa, que quedó bajo la tutela de la Dirección General de Atención a la Infancia y la Adolescencia (DGAIA) de la Generalitat.

“Estamos desesperados para ir a buscar a mi sobrina. Cuando nos enteramos de esto, nos reunimos con el cónsul para comenzar los trámites de reconocer el cuerpo y hacer los papeles para darle un entierro digno a mi hermana, pero dijeron que eso tiene que hacerse cargo España”, indicó Orihuela a este medio.

Y remarcó: “Al quedar mi sobrina con vida, somos los únicos familiares directos que ella tiene, con excepción de su abuelo paterno, que nos dijo que no tiene inconvenientes en darnos la tutela de ella porque él es un hombre mayor”.

La preocupación de la familia es la demora en los trámites, que puede ser entre quince días hasta tres meses. “Ella está sola. Es posible que ella haya visto cómo murió mi hermana y su padre. Nosotros no sabemos si él la mató a golpes o si la asfixió, pero mi sobrina sí. Toda la contención que se puede dar tiene que ser lo antes posible”, expresó su tío, quien agradeció la colaboración de la Municipalidad de Almirante Brown que se acercó a la familia.

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