El coronavirus diezma a los Qom

Perseguidos, estigmatizados y discriminados, los Qom tratan de sobrevivir en Resistencia (Chaco) en medio de la pandemia. En el barrio Gran Toba, donde a su vez se han formado otros 5 barrios, viven alrededor de 5.000 personas de esa etnia, marginados, aislados y con poco trabajo. El flagelo de la droga y el alcohol, como si fuera poco, golpea fuerte y hay un alto índice de suicidios en jóvenes.

Este martes se viralizó un video en el que se ve a un grupo de policías que ingresan a la casa de una familia y los golpean salvajemente. La denuncia ya tuvo intervención de la Secretaría de Derechos Humanos y del INADI. Los policías que participaron del operativo fueron separados.? Fue un día después de que se conociera la muerte de una adolescente qom de 14 años por coronavirus.

En el último mes, el barrio Gran Toba ha sido señalado como el disparador, nuevamente, de los contagios de coronavirus en Chaco. Hubo 16 muertos en 25 días, unos 135 contagiados, 18 internados y se presume que podría haber más. Se sienten perseguidos y discriminados, al tiempo que denuncian que el primer qom del barrio se contagio en el hospital Perrando.

El Barrio Toba Central se levantó hace más de 45 años; originalmente eran 230 viviendas, pero con el correr del tiempo iban surgiendo otras familias, que fueron formando otras comunidades Qom dentro de ese asentamiento.

Ubicado en la periferia de Resistencia, cerca de la Ruta 11, que une esta ciudad con Buenos Aires, allí se produjo el mayor asentamiento Qom. Así fueron surgiendo el barrio Chelillí 1 (49 casas y 6 ranchos), el Chelillí 2 (101 casas); el Crescencio López (56, lleva el nombre de un pastor evangélico de esta etnia), el Camalote (65 viviendas) y el América, que son dos manzanas de 70 familias de “hermanos criollos”, a quienes permitieron asentarse allí porque “son respetuosos y trabajadores”. Todos estos asentamientos conforman el Gran Toba.

En el 2011, el gobierno provincial decidió demoler el viejo barrio Toba y reemplazarlo con viviendas nuevas. También se refaccionaron algunas casas que estaban a los costados. Hoy la única entrada está cerrada. “Estamos aislados, podemos salir una hora por día. Somos todos trabajadores, la mayoría de la comunidad fabrica y vende artesanías y ahora estamos sin trabajo ”, cuenta Antonio Patricio, presidente de la Comisión Municipal del barrio.

Adentro hay un centro de salud que fue levantado por el gobierno provincial. “Pero la provincia no está preparada para esta pandemia, porque el plantel de médicos no da abasto, por la cantidad de familias que habitan aquí”, cuenta Patricio.

Las casas son humildes, viviendas levantadas por el Estado, hay muchas calles de tierra y prácticamente no hay actividad privada. Los qom deben salir a trabajar y hoy no pueden hacerlo, entonces no hay manera de llevar el pan a la mesa.

Autoridades del Ministerio de Salud dijeron a Clarín que desde hace más de 10 días los contagios se han trasladado del microcentro (donde se iniciaron) a la periferia de Resistencia.

Patricio señala que en Resistencia circula el virus; está en el ambiente. “El virus entró al barrio Toba porque un joven de la comunidad, que fue un internarse para ser operado de apendicitis, se contactó en el Hospital Perrando. No se informó que estaba infectado y se le dio el alta. Volvió al barrio con el virus. El virus no salió de aquí ”.

Desde el gobierno chaqueño aseguran que han puesto más atención sanitaria y los operativos en la comunidad Qom se hacen hasta con presencia de la ministra Paola Benítez. Hace unos días, en el Gran Toba se realizó un operativo conjunto entre el Ministerio de Salud Pública y la Secretaría de Desarrollo Territorial y Ambiente (a través de su Equipo Hábitat) para implementar un Plan de Saneamiento Ambiental Integral tendiente a mejorar las condiciones sanitarias del Lugar.

Sin embargo, Patricio cuenta que les han “puesto a la sociedad en contra” y los han “estigmatizado”, al acusarlos de ser los propagadores del coronavirus en Resistencia. También Orlando Charole, presidente del Instituto Provincial de Asuntos Aborígenes, señala que son perseguidos y cuando quieren reclamar sus derechos terminan “siendo reprimidos en forma violenta. Debemos apostar al diálogo “.

El presidente de la Comisión Vecinal del barrio Toba cuenta que un diario de Resistencia “nos puso en primer plano”, acusándolos de propagar el virus. “En el área metropolitana están Resistencia, Fontana y Barranqueras y esta última tiene 60 contagiados, pero nos culpan a nosotros”.

“La sociedad está en contra de los Qom”, insiste y dice que la discriminación es permanente. La semana pasada una señora qom fue un banco privado del centro de Resistencia a realizar un trámite. “Cuando vieron en el DNI que su domicilio era en el barrio Toba, no la quisieron atender”, denuncia Patricio.

“En parte tenemos responsabilidad de los contagios porque los jóvenes hace un mes, no creían en el coronavirus, pero ahora estamos haciendo la cuarentena”, admite.

La droga y el alcoholismo son flagelos que para los Qom son difíciles de erradicar en el barrio. Denuncian complicidad policial en el tráfico de drogas y falta de controles en la venta de alcohol por parte de la intendencia.

“En el barrio América hay un quiosco de los hermanos criollos que los viernes y sábados, de las 6 de la tarde hasta las 5 de la mañana del domingo vende alcohol. Imagínese, los jóvenes en cuarentena hace tiempo, salen y toman. Nosotros denunciamos, pero tienen que regular esa situación y no lo hacen ”.

Patricio cuenta que “en febrero hubo un allanamiento en el Chelillí 1, donde se detuvo a una persona y su grupo familiar, involucrados con drogas. A los 15 días salió la señora y al mes salió el hombre; pagó 120.000 pesos de fianza y no se le conoce trabajo. Está protegido por la Policía. Nosotros denunciamos, pero no nos escuchan ”.

Hoy en el barrio la situación es cada vez más difícil. La mayoría fabrica y vende artesanías; muchos se dedican a la albañilería, trabajos de pintura, algunos trabajan en empresas privadas. Solo el 30%, según lo estimaciones de Patricio, revistan en el Estado. La mayoria no puede salir, con lo cual se torna difícil conseguir dinero para vivir.