El calvario que vive Murtaza, el nene fanático de Messi en Afganistán

Afganistán vive horas de caos con la toma del poder del talibán en Kabul y con la salida del presidente Ashraf Ghani. La incertidumbre, el temor y la violencia ganan espacio en un territorio que vive en conflicto continuo desde hace 40 años, pero que hace un lustro había conmovido al mundo por otro tipo de imágenes. Una pelota, una camiseta en una bolsa de nylon y Lionel Messi.

En tiempos de viralización y de búsqueda de una historia detrás de una foto, la postal de Murtaza Ahmadi impactó. Acaso por la cercanía a una figura mundial como lo es Messi y también por la creatividad para acercarse a algo tan simple como imposible de conseguir por aquellas tierras sacudidas por las guerras constantes y la pobreza: una camiseta de la Selección Argentina.

En ese momento, la foto del chico afgano con una bolsa de plástico simulando ser la casaca albiceleste con el dorsal 10 escrito en lapicera se volvió viral. Y ayudó a iniciar una búsqueda del nene, a quien se le adjudicaba un paradero inicial en Iraq, aunque con el tiempo se lo halló en Afganistán. Esa porción de tierra que hoy sufre.

Las fotos del "Messi afgano" recorrieron el planeta. (Foto: AFP).

“Este chiquito ama a Messi y al fútbol. No es posible para nosotros comprarle una camiseta, ya que solo soy un granjero, por eso sus hermanos decidieron hacerle una de plástico”, explicaba entonces Arif, su padre. El efecto de la revolución 2.0 no tardó en llegar.

Primero llegó el acoso. “Todos me decían: ‘Vos sos el niño que se viste de plástico’. Todos me hacían bullying, pero yo estaba feliz”, contaba Murtaza. Pero después vino la recompensa: el nene no sabía por entonces que UNICEF, enterado de la situación, había aprovechado que Messi es Embajador de Buena Voluntad y había generado un nexo para que pudiera cumplir su sueño de tener la camiseta original del 10.

La foto, que había sido compartida por @messi10stats (una de las principales cuentas de fanáticos del ahora jugador de PSG en Twitter), esperó para completar la historia. Y un mes más tarde llegó, con una dedicatoria muy especial.

“¡­Murtaza vio hoy cumplido uno de sus mayores sueños!”, puntualizó en un comunicado Unicef.

Messi envió su camiseta a Afganistán. (Foto: EFE).

“Amo a Messi y mi camiseta dice que él me ama”, afirmó Murtaza tras recibir el regalo de su ídolo, según la nota que publicó Unicef, cuando le llegó una camiseta celeste y blanca firmada por Messi.

“Murtaza creía que hoy conocería a Messi, pero desde que se dio cuenta de que solo le habían enviado camisetas y una pelota, está triste y pidiendo conocerlo personalmente”, fue la única queja en ese momento de Arif, el papá del niño que por entonces tenía 5 años.

El pequeño “Messi afgano” .

Pero el momento mágico se produjo unos meses después. Ese mismo año, el 13 de diciembre de 2016, se dio el esperado encuentro: fue en la previa de un amistoso entre Barcelona y Al Ahli, en Qatar, en Doha.

Murtaza, vestido de naranja, no se quería separar de su ídolo. No sólo lo acompañó en el ingreso al campo de juego, sino que posó en las fotos y hasta participó, por motu proprio, del tradicional lanzamiento de moneda del árbitro antes del comienzo del partido.

Messi junto a Murtaza en Qatar. 
(Foto: AFP PHOTO / KARIM JAAFAR)

Su padre esperaba que la cercanía con Messi ayudara para que sus padecimientos también se viralizaran y la familia pudiera conseguir asilo político en España. Nada de eso sucedió. Debió volver a casa, aunque la familia se anotó para conseguir refugio en algún país lejos de Afganistán.

Messi y Ahmadi, juntos en Qatar. (Foto: EFE/Qatar)

A su regreso, la situación de los Ahmadi fue de mal en peor. El sueño cumplido se convirtió en pesadilla. Algunos creían en su país que habían vuelto del encuentro con su ídolo en tierras qataríes con las valijas llenas de dinero. Un rumor infundado. Y una trampa.

Así comenzaron a caer una tras otras las amenazas de secuestro que lo forzaron a dejar Ghazni, la aldea en la que vivía con su familia, para mudarse la siempre caótica Kabul, donde se alojaría junto a su tío y sus primos.

Pero en la capital afgana volvió a sufrir el terror. A las amenazas de secuestro se sumó la interminable ola de atentados que transformaron a la ciudad en un polvorín.

Murtaza Ahmadi, el fan de Lionel Messi, en la casa de su tío en Kabul. Foto: AP

En un documental producido por Bleacher Report, el pequeño Murtaza se lamentó por su mudanza: “Hay muchas explosiones por todas partes. Boom. No tengo un lugar para jugar. No tengo amigos”. Las últimas informaciones aseguran que Murtaza pudo volver a su aldea.

Al ser consultado si hubiera deseado no ponerse esa camiseta argentina que lo convirtió en un fenómeno viral y en un blanco fácil, el chico replicó: “Me la pondría, porque adoro a Messi”.

Al cabo, siempre hay una pelota, una camiseta y un Messi en cualquier momento y lugar. Aunque el fútbol en Afganistán rara vez sea noticia.

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