El calvario de tres tucumanas abusadas sexualmente por sus progenitores

Ruth, Sofía y Colomba se animaron a contar sus historias, denunciaron públicamente a sus progenitores por abuso para pedir a la Justicia que acelere sus causas.

La primera en romper el silencio fue Ruth, relató que hace dos años concretó su denuncia y que los abusos comenzaron desde que era una niña. Haciendo terapia pudo reconocer que en 1992, cuando tenía cerca de 7 años el hombre la puso sobre su falda y comenzó a tocarle sus partes íntimas. La joven también contó que su progenitor es carnicero y amenazaba a todos en su casa con cuchillos y una escopeta. La restricción que tiene ahora es sólo por violencia, no por su caso particular.

La siguiente en animarse a hablar fue Sofía, hace cinco años denunció a su progenitor, cuando tenía 13 años y los abusos iniciaron también cuando era muy pequeña. La joven detalló la tortura que vivió cuando decidió sacar a la luz su terrible vivencia entre comisarías y médicos que constataran que era cierto su relato. El hombre estuvo preso a la espera de un juicio, venció el plazo de la Justicia y está en libertad. Ahora sólo la protege una orden perimetral.

Por último fue el turno de Colomba, advirtió que iba a ser escueta en su relato, se limitó a contar que desde Agosto de 2018 busca justicia, quiere que su causa se eleve a juicio oral y que su progenitor esté preso. Confiesa que es una lucha de todos los días la que tienen y el dolor que conlleva hablar en cada declaración sobre detalles que las hacen revivir lo que pasaron.

Ninguno de los casos están relacionados pero tienen en común la falta de celeridad por parte de la justicia y que están acompañadas por la Fundación Pañuelos Amarillo, una organización que tiene como misión acompañar y defender a víctimas de abuso sexual infantil adolescente.

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