Descubrió que su esposa lo engañaba con un compañero de trabajo por el monitor del cuarto de su bebé

Un llamativo caso sacudió al Reino Unido luego de la sentencia de un hombre de 47 años.
 
Todo comenzó cuando descubrió que su pareja lo engañaba con un compañero del trabajo gracias al dispositivo para controlar a su bebé, el cual se encontraba conectado a su teléfono celular.

 

El hombre, identificado como Marek Fecko, se dirigió hasta su casa al escuchar esta situación y amenazó al amante de su esposa con un cuchillo.
 
Al llegar, descubrió que el amante era su antiguo compañero de trabajo y explotó furioso ante este hecho.

 

Esta situación fue escuchada por el tribunal, donde el marido relató totalmente enojado la aventura de su esposa, la cual habría comenzado cinco meses antes.
 
Además, confesó que deseaba atrapar infraganti a la pareja, pero no logró hacerlo.

 

En este sentido, el fiscal del caso declaró: “En el dormitorio conyugal había un monitor de bebé. Estaba conectado por medio de sonido y visión al teléfono del Sr. Fecko”.
 
A su vez, habló de la forma en la que el hombre se enteró de la infidelidad: “Al poco tiempo de salir de casa, su mujer y (la víctima) estaban en el dormitorio conyugal”.

 

A pesar de que la mujer había dado vuelta el monitor del bebé, olvidó de apagar el sonido.
 
“Por lo tanto, lo que ocurría en el dormitorio conyugal se transmitía al teléfono del Sr. Fecko”, añadió el fiscal, quien reprodujo las grabaciones del monitor durante el juicio.

 

En este sentido, el tribunal escuchó cómo Feck ingresó a su hogar, totalmente furioso y a los gritos.
 
“¿Dónde está?”, exclamó antes de encontrar al hombre encerrado en su coche.
 
Fecko tomó un cuchillo grande y empezó a agitarlo mientras le gritaba: “Te voy a matar”.


El juez del caso fue contundente. “La respuesta que esperaban recibir de usted es discutible. Pero por supuesto que estarían molestos y enfadados por este acto de infidelidad; después de todo, habían estado casados durante 11 años y tenían una familia juntos”, sentenció, hablando directamente hacía Marek.

Se le impuso una orden comunitaria de 18 meses, con 120 horas de trabajo no remunerado, y también se le prohibió acercarse a la víctima durante un año.

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