Cosa de negros y doble crimen frente al santuario del Gauchito Gil: mafia y ajuste de cuentas, las hipótesis

Familiares y allegados a las víctimas que fueron identificadas como Milton Canteros, de 64 años y su hijo Sergio, de 33, marchaban hoy en esa provincia para reclamar Justicia por los crímenes.

Además, desde el pasado sábado, pocas horas después de ocurridos los hechos, un grupo de personas cortó la ruta 123 para reclamar Justicia y hasta el momento el corte continuaba.

Por el doble crimen siete personas fueran detenidas y se abrió una causa por el delito de lavado de dinero contra quien se supone sería la administradora de los puestos que había en el santuario del Gauchito Gil, identificada como Ramona Villalba.

La causa está a cargo del fiscal Adrián Casarrubia quien ordenó la detención de los siete sospechosos de participar en los homicidios.

La mujer sindicada por la familia de las víctimas como la administradora de los puestos y quien habría encargado los crímenes, habló con la radio LT7, de Corrientes y se desligó del hecho y de ser conocida de los presuntos autores de los homicidios.

Sin embargo, Jesica Rodríguez, esposa de Sergio Canteros, una de las víctimas, insiste en que Villalba ordenó los asesinatos.

“Necesito que la gente me acompañe. El pedido que hago es de Justicia, se tiene que llegar al fondo de todo esto. Hay que sacar todo la mugre y con esto me refiero a la señora Villalba, no se como se puede manejar con tanta impunidad. Quiero saber que está pasando, quiero llegar al fondo de todo”, expresó Rodríguez en declaraciones radiales.

La mujer contó que nunca tuvieron problemas con nadie y que ella vive en esa zona desde que nació: “Nosotros nunca nos metimos con los puesteros, vivo ahí desde que tengo un año. Mi papá es propietario, nunca usurpamos terrenos. Los terrenos los compró mi padre y ellos nos usurparon el frente de nuestro terreno”.

En tanto, el ministro de Seguridad de esa provincia, Juan José López Desimoni, dijo, en declaraciones a la prensa local, que “hay un trabajo coordinado con la Justicia. Lo que sucedió es lamentable y horroroso”.

“Vamos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance. Primero buscaremos y encerraremos a los responsables y después veremos el trasfondo del problema”, expresó el funcionario.

Y agregó: “Hay muchas aristas. Hay que aclarar las cosas. El estado se compromete en poner a los responsables a disposición de la justicia y poner las cosas como corresponde”.

Por su parte, el Jefe de la Policía de Corrientes, Félix Barboza, comentó: “Estamos trabajando intensamente, buscando dilucidar los hechos. Se realizaron secuestros de armas blancas y en otros allanamientos se han confiscado teléfonos celulares que están relacionados con la causa”.

Y concluyó: “Una de las hipótesis es la disputa por un terreno, pero eso no está confirmado”.

Los asesinatos

El viernes pasado la esposa de Sergio Canteros lo llamó para decirle que un grupo de personas quería usurparles el terreno y su vivienda en la zona del predio conocido como “Cruz Gil”.

Junto a su hijo llegaron al lugar y, según medios locales, comenzaron a ser agredidos por un grupo de hombres vinculado a Villalba, supuesta admnistradora del santuario que en cada primera semana de enero recibe a más de 200 mil fieles.

“Es una señora que hace diez años limpiaba los baños del predio y hoy tiene hoteles, propiedades, camionetas de alta gama”, contó Andrés Pintos, familiar de Sergio.

“El presidente anterior del predio tuvo que dejar su cargo por un accidente y ella ocupó su lugar a la fuerza. La comisión quedó acéfala. Su gente se maneja como una mafia: andan drogados y armados. No solo manejan todos los puestos ambulantes. Ahora querían ocupar los terrenos del otro lado de la ruta”, explico Pintos en referencia a las propiedades que pertenecen a la familia de la mujer de Sergio.

Durante la pelea, Sergio recibió unas veinte puñaladas y murió en el hospital Las Mercedes. A su padre también lo trasladaron a ese centro de salud con varias heridas graves y falleció el lunes.

Tras el doble homicidio, varias personas desmantelaron a mazazos los puestos de la zona.

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