Corrupción: ¿cómo recuperar una compañía?

Por Alejandro Guerrero

La corrupción parece ser una plaga a la que ningún país es inmune. Argentina tiene su propio caso: el reciente estallido de los “cuadernos de la corrupción” ha enredado a funcionarios y accionistas de alto rango de compañías, junto con políticos y exfuncionarios del Gobierno.

¿Qué hacer cuando una empresa es acusada?

Cuando los gerentes son procesados, su corporación entra en una crisis que puede poner en peligro el futuro de miles de trabajadores. Las multas potenciales, el retiro del financiamiento y la exclusión de los contratos del Gobierno afectan a los contratistas, proveedores y a toda la cadena de valor vinculado con una empresa.

Existe un dilema ético: independientemente de las personas que confesaron o se ha demostrado que han cometido actos delictivos, las corporaciones que poseen o administran también pueden haberse beneficiado de las irregularidades y, en muchos casos, han participado para que los crímenes ocurran.

¿Cuánta compensación es necesaria?

La compensación en forma de multas o reembolso monetario es necesaria para prevenir otra conducta indebida y transmitir que el enjuiciamiento no se limita a los individuos y que dicha conducta no será tolerada. Tal compensación debe ser proporcional a los delitos y viable para la empresa. Arrastrarlas a la bancarrota con multas impagables genera los mismos resultados negativos, y es probable que impida que se paguen las multas. Y, por supuesto, no es útil agravar la reducción de la fuerza laboral en ningún país.

Continuidad corporativa.

La continuidad corporativa debe ser manejada desde un aspecto financiero de transparencia y cumplimiento, toda vez que las corporaciones deben someterse a un escrutinio externo.

El escándalo de los “cuadernos de corrupción” ha involucrado a los principales grupos de construcción, y probablemente se extienda a otras industrias y cualquier otro negocio que dependa de fondos o concesiones del Gobierno. Incluso existe el riesgo de una desaceleración en la economía argentina, por la capacidad limitada para obtener financiamiento adicional.

Los principios de una solución

Hay tres consideraciones específicas a ser aceptadas por el Gobierno, los partidos políticos, las empresas y el público:

-Continuidad corporativa mediante conversión de conductas y compensación económica.

-Retroactividad a través de la admisión voluntaria a un nuevo reglamento.

-Administración pública / privada del programa de recuperación.

Obtener un Perdón de Conducta Corporativa

La compensación económica debe ser determinada por expertos, considerando la capacidad de una empresa para pagar durante un período, hasta que se logre la reparación completa.

Luego, la empresa debe obtener un perdón de conducta corporativa para permitirle continuar operando y volver a ser admitida como posible contratista del Gobierno, y que sea elegible para financiamiento privado, tanto a nivel local como internacional.

Manejo de los Fondos de Compensación.

Los actos de corrupción entre empresarios privados y funcionarios gubernamentales generan una pérdida para la sociedad en su conjunto. Por lo tanto, los fondos recuperados en compensación deben dirigirse a proyectos comunitarios.

Un plan de rescate, no una puerta para escapar.

Un “programa de rescate de la empresa” de esta naturaleza trae consigo beneficios directos e indirectos para toda la comunidad, así como para la economía en general.

La conclusión es la necesidad de crear un marco para proteger a las empresas y la comunidad laboral de las consecuencias negativas de la corrupción. No debe interpretarse como una salida de emergencia para las partes culpables. No se debe permitir que esas partes regresen como actores de negocios activos hasta que hayan pagado adecuadamente su deuda con la sociedad.

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