Cierres y endeudamiento: los gastronómicos porteños alertan la dura realidad que viven

La compleja situación del sector gastronómico se profundizó en el microcentro porteño, donde la circulación es prácticamente nula ante la ausencia de oficinas y turismo, lo que llevó al rubro a pedir más asistencia, y al Gobierno a analizar medidas para intentar mitigar los efectos de la crisis.

Recientemente, la Legislatura porteña aprobó dos leyes que establecen exenciones impositivas en beneficio de comercios del rubro gastronómico. Ambas iniciativas se fundamentan en las consecuencias de la emergencia sanitaria por el coronavirus, y una de ellas exime del pago de Ingresos Brutos a los comercios dedicados a la venta de bebidas y comidas, ya sea con servicios de mesa, al mostrador o al paso.

Mientras tanto, el Gobierno porteño analiza la posibilidad de declarar a micro y macrocentro como zonas críticas, lo cual podría sumar otros alivios. A nivel nacional, se mantiene el programa de Recuperación Productiva (REPRO) II, que en esta edición tendrá un monto máximo de $22.000 por cada empleado de sectores críticos. Sin embargo, el segmento gastronómico criticó que no es una asistencia que llegue a todos los que la necesitan, y aseguró estar “en alerta” por la delicada situación.

En la nueva etapa de restricciones en la Ciudad, los bares y restaurantes van a volver a poder atender en espacios al aire libre en mesas de hasta cuatro personas o grupo familiar hasta las 19:00 y luego de esa hora podrán seguir con entregas a domicilio o retiro en el local. Si bien será un alivio para el segmento, los restaurantes y bares se encuentran muy golpeados ante la baja actividad en las oficinas por el teletrabajo, el freno en el turismo y la nula actividad en los teatros, según afirma el rubro, que pide analizar medidas para ayudar a los comerciantes, como postergaciones de alquileres.

“Terminamos la semana más triste y angustiante que se tenga memoria. Las restricciones que nos impusieron, prácticamente nos impidieron trabajar. Las modalidades autorizadas, por un tema de localización, en algunos casos o por una situación recesiva propia de la crisis, en otros, no son suficientes para sostener nuestros negocios abiertos”, alertó la Asociación de Propietarios de Pizzerías y Casas de Empanadas (APPYCE). La entidad cuestionó que los anuncios habilitan el uso de veredas en horario restringido y para un período acotado de cinco días.

“La semana siguiente no sabremos cuál será la nueva restricción. Esta incertidumbre de estar cambiando la modalidad de trabajo nos perjudica”, cuestionó. Aseguró que el contexto también los paraliza para tomar decisiones de planificar nuevas inversiones en infraestructura, decks, toldos y calefacción, ante la llegada del invierno. “Apelamos nuevamente a las autoridades para que amplíen las posibilidades de atención al público, al permitir el uso del salón con un aforo del 30%, y el consumo por lo menos hasta las 00:00”, puntualizó.

“Nos hemos endeudado con la esperanza y con la resiliencia propia de nuestro sector, pero hoy necesitamos con urgencia y ya para mayo la vuelta del ATP. Es vital que nuestros empleados puedan recibir el 50% de sus salarios, y que llegue a todos, sin discriminar a quienes por variadas razones no acceden al Repro II”, apuntó. Según datos del Sindicato de Gastronómicos porteños, se perdieron 25.000 puestos laborales en el rubro desde la llegada de la pandemia.

“Hasta el momento contabilizamos el cierre definitivo de aproximadamente un 20% de pizzerías y casas de empanadas en la Ciudad”, remarcó APPYCE. En tanto, señaló: “Seguiremos extendiendo los planteos contra toda nueva decisión, sin que ello implique desconocer la gravedad en la propagación del virus”.

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