Científicos de Australia y Corea dicen que la carne a la parrilla no es buena para el corazón

A la hora de cocinar un corte de carne roja, la plancha, la bifera o la parrilla no parecen ser las opciones más saludables. Un estudio realizado en Australia y Corea afirma que este tipo de cocciones podrían ser perjudiciales para la salud, porque aumentarían un componente proteico que causa enfermedades cardíacas, complicaciones de la diabetes y accidentes cerebrovasculares.

Las costras de superficies quemadas fueron estudiadas en detalle y los resultados merecieron nuevas reflexiones sobre esta forma de preparar la carne tan extendida y tradicional en el mundo. El estudio fue llevado a cabo entre la Universidad de South Australia (UniSA) y la Universidad Nacional de Gyeongsang, de Corea.

Probó los impactos de dos dietas: una rica en carnes rojas y granos procesados y la otra alta en productos lácteos de granos integrales, nueces y legumbres, y carnes blancas utilizando métodos de cocción al vapor, hervido y guisado. Participaron 2.198 adultos sin placas de la arteria carótida (CAP) al inicio del seguimiento.

“Cuando la carne roja se arrebata a altas temperaturas, como cuando se asa a la parrilla o se fríe, se crean unos llamados productos finales de glicación avanzada, que cuando se consumen pueden acumularse en el cuerpo e interferir con las funciones celulares normales”, explicaron los expertos en el trabajo, publicado en la revista Nutrients.

La conclusión fue que la dieta rica en carnes rojas aumentaba significativamente los niveles de glicación en sangre, lo que sugiere que puede contribuir a la progresión de las enfermedades.

“Este estudio se suma al consejo de disminuir el consumo de carnes rojas y procesadas en los patrones dietéticos, porque eso tiene beneficios. En una alimentación saludable y equilibrada, la ingesta recomendada de este alimento es de 3-4 raciones a la semana, cada una de 100 a 125 gramos, es decir, un bife pequeño”, explica a Con Bienestar el cardiólogo Hernán Provera (M.N. 112.732).

La investigación señala que “el consumo de alimentos con alto contenido de glicación en sangre (AGE) puede aumentar nuestra ingesta diaria total de AGE en un 25 por ciento, con niveles más altos que contribuyen al endurecimiento vascular y miocárdico, la inflamación y el estrés oxidativo, todos signos de enfermedad degenerativa”.

“El mensaje es bastante claro: si queremos reducir el riesgo de enfermedades cardíacas, debemos reducir la cantidad de carne roja que comemos o ser más considerados sobre cómo la cocinamos. Freír, asar a la parrilla y dorar pueden ser los métodos de cocción preferidos de los mejores chefs, pero esta podría no ser la mejor opción para las personas que buscan reducir su riesgo de enfermedades. Las comidas cocinadas a fuego lento podrían ser una mejor opción para la salud a largo plazo”, sostuvo Peter Clifton, co-investigador de UniSA.

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