Chubut: extorsionaba a un carnicero por un abuso sexual a su hija, le firmó un recibo y ahora puede ir presa

Una mujer extorsionó a un carnicero acusado de haber abusado a una mujer con discapacidad. El comerciante aceptó darle dinero, pero con la condición que le firmara recibos. La mujer firmó, fue denunciada en la policía y ahora será juzgada por el delito de extorsión. La pena posible es de entre 3 a 8 años de prisión. Ocurrió en Chubut, en la ciudad de Puerto Madryn.

Uno de los protagonistas de esta historia es el propietario de una carnicería donde la hija de la mujer (que tiene una “leve discapacidad”, según fuentes del caso) trabajó un tiempo como empleada de limpieza.

La mujer, de 47 años, sufrió un abuso en la vía pública y su madre fingió denunciar por el caso a un comerciante, de 73. Pero los recibos que terminó firmando por un total de 200 mil pesos representan la prueba del delito de extorsión, por el que ahora será juzgada.

La policía realizó allanamientos en la casa de la mujer ubicada sobre la calle Portugal de esa ciudad chubutense en busca de dinero, celulares y otros elementos que sean valorados en la causa.

La denuncia que realizó el hombre, dueño de una carnicería ubicada sobre la calle Domecq, expresa que meses atrás tomó de empleada a una joven para que realizara tareas de limpieza en el local. Pero al tiempo, la madre de la chica de 47 años, lo llamó y le dijo: “Estoy en la Comisaría de la Mujer, después te llamo. Después voy a hablar con vos a solas”.

La policía allanó el hogar de la madre de la mujer que había sufrido un abuso en la vía pública por parte de un joven.

La mujer lo acusaba de haber abusado de su hija. “¿Cómo arreglamos esto? Porque vos me violaste a mi hija. Dame $2.500.000 si no vas preso. Vas a estar 20 años en la cárcel. Y vas a saber lo que le hacen en la cárcel a los violadores”, le dijo. A los pocos días subió sus pretensiones a cinco millones y luego la elevó a 7 millones. El hombre le dijo que él no le había hecho nada a su hija, y que tampoco tenía ese dinero. La mujer volvió: pedía nueve millones a cambio de no denunciarlo.

En noviembre, el sujeto, bajo la insistente amenaza de ser denunciado y escrachado en las redes sociales, le hizo varias entregas de dinero. Primero fueron 15.000 pesos, después 20.000. Siempre en efectivo y entregados en mano. Los montos se fueron acumulando y el hombre le dijo que le firme un recibo por todo el dinero que ya le había entregado, que ascendía a $200.000. La mujer lo firmó y siguió llamándolo. Pero desde la firma, el sujeto no la atendió más y efectuó la denuncia por extorsión.

La hija, por su parte, efectivamente hizo una denuncia de abuso sexual, con la cual su madre extorsionaba al sujeto. Pero era una causa donde el autor (un joven) había sido detenido en la vía pública a los pocos metros. Se trataba de un caso de abuso sexual simple. Y no era el carnicero.

Un celular, parte de los elementos secuestrados como prueba de la extorsión.

“La presunta autora del delito utilizó la denuncia de abuso sexual para obligar al damnificado a hacer entrega del dinero efectuado siendo que el presunto autor del delito ya había sido identificado por la propia víctima”, explicó la fiscal María Eugenia Vottero y sostuvo que el hecho está enmarcado, en principio, en el delito de extorsión previsto en el artículo 169 del Código Penal con penas de tres a ocho años de prisión para “el que por amenaza de imputaciones contra el honor” obligue a otro a entregar dinero.

En el marco de las “negociaciones” que llevaron a cabo para la entrega del dinero, el carnicero le propuso a la mujer reunirse para conversar. Ella aceptó y el encuentro (del que participó su hija) se realizó en un conocido restaurante de la ciudad.

Allí acordaron algunos pagos “en cuotas” pero siempre y cuando la mujer firme recibos. “Esta bien, yo te pago, pero vos me firmás. Es por una cuestión de orden contable”, le dijo el hombre según contaron a Clarín fuentes policiales. La mujer aceptó. Pero en ese encuentro, se llevó una sorpresa. Fue una frase de su hija: “Te extraño mucho”, le dijo al hombre.

Es que, tras cortar la supuesta relación, ella siguió trabajando en la carnicería donde cobraba alrededor de 400 pesos la hora. El vínculo entre ambos quedó como una amistad. La madre no lo sabía y quiso hacerse de “plata grande”. Aunque sus pretensiones fueron bajando con el correr del tiempo: de 9 millones de pesos que pidió al principio se conformó con 200 mil. Y ahora puede terminar en la cárcel.

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