Afganistán por dentro: qué comparten y en qué se diferencian Al Qaeda, ISIS y los talibanes

Uno de los consultores de la ONU sobre el talibán, que trabajó en las embajadas de la URSS y Rusia en Afganistán, aludió al caso de tres conocidas organizaciones armadas como Al Qaeda, ISIS y el grupo Talibán: en su análisis explicó que son todos suníes y están en contra de Occidente. Pero marcó las diferencias entre los dos últimos mencionados y anotó que mientras el que se hizo con el poder en Afganistán es un movimiento nacional-religioso, predominantemente pastún, el otro aboga por un califato mundial.

Georgi Machitidzeuno había estado preparando, en 2014-2019, informes para el Consejo de Seguridad de la ONU con una evaluación de las amenazas terroristas emergentes en las regiones del sur de Asia, Oriente Medio y Próximo. 

Qué tienen en común esas organizaciones:

  • Todas son terroristas proscritas en Rusia y muchos países.
  • Son suníes.
  • Todas están en contra de Occidente, cualquiera sea su influencia, incluida la cultural.
  • Todas están presentes en Afganistán.

Las diferencias:

  • Los talibanes son un movimiento nacional-religioso, predominantemente pastún.
  • ISIS aboga por un califato mundial. De ahí, la competencia entre ambas.

Además, ISIS critica a los talibanes por su presunta cooperación con Pakistán. “Los vínculos de los talibanes con los servicios de inteligencia paquistaníes se consideraron una prueba de que los talibanes habían perdido su derecho a representar al movimiento yihadista. ISIS siempre se opuso al carácter nacionalista del movimiento talibán, ya que esto era contrario a las ideas de una jihad global”, explica el experto ruso.

Perspectivas

Pero precisamente el hecho de que los talibanes sean suníes, en su mayoría pastunes, les impide crear un Estado unificado en Afganistán. La expansión de la zona de influencia de los talibanes causa miedo entre los residentes locales. Particularmente poderosos son los hazaras, chiitas de origen mixto de habla iraní. Crearon una organización armada llamada Movimiento de Resistencia por la Justicia para defender sus intereses.

“La tensión siempre ha estado. Obstaculizó la formación de un Estado unificado en Afganistán. Es posible que la guerra adquiera los rasgos de un choque interétnico. La guerra civil estuvo sucediendo durante años, pero adquirirá una escala aún mayor“, predice Machitidze.

Esto puede conducir al surgimiento de nuevas organizaciones extremistas o a la revitalización de las existentes. ISIS puede crecer, así como otros grupos, y además, los talibanes carecen de un líder fuerte. Hay tensiones entre Salahuddin Rabbani, presidente de uno de los partidos más influyentes de Afganistán, la Sociedad Islámica y Atta Mohammad Nur, exgobernador de la provincia de Balkh.

En síntesis, mientras el movimiento Talibán domina la conversación mundial, los miembros de Al-Qaeda siguen activos a través de sus modelos de guerrilla internacional con células distintas y el desarrollo del llamado Estado Islámico que propone ISIS, a pesar de sus recientes tropezones, se mantiene funcionado mediante conquistas militares en la caótica región.

Poder talibán

La palabra “talibán” es pastún y significa “alumnos, buscadores o estudiantes“. Pero el movimiento, fundado a principios de la década de 1990 y originado en las escuelas islámicas de Pakistán, lleva décadas librando una campaña terrorista-militar contra la democrática República Islámica de Afganistán.

Según las estimaciones de la OTAN, los talibanes cuentan actualmente con unos 85.000 combatientes, más que nunca. Euronews afirma, basándose en informaciones proporcionadas por los expertos, que los talibanes están financiados por Arabia Saudí; su objetivo es una forma estricta de islamismo suní con la aplicación estricta de la ley islámica. Esto incluye ejecuciones públicas y prácticamente ningún derecho para las mujeres, que deben estar totalmente cubiertas con un velo y no trabajar. Rechazan las elecciones y las estructuras democráticas, indica.

El nombre más importante de la resistencia contra los talibanes fue el líder muyahidín Ahmad Shah Massoud, al que también llamaban el “León de Panshir”. En su tierra natal, el valle de Panshir, Massoud -en colaboración con los ancianos de la tribu local- había luchado contra las fuerzas de ocupación soviéticas.

En la primavera de 2001, Massoud estuvo en el Parlamento Europeo en Bruselas y pidió a la comunidad internacional ayuda para Afganistán. Criticó a los talibanes y a Al Qaeda, también por su “interpretación muy equivocada del Islam”.

El 9 de septiembre de 2001, Massoud fue asesinado con una bomba en Takha, Afganistán, por dos hombres disfrazados de periodistas. Dos días después del asesinato de Massoud, Al Qaeda, aliada con los talibanes, perpetró los atentados contra el World Trade Center de Nueva York y el Pentágono, cerca de Washington.

La organización terrorista Al Qaeda, con su líder Osama bin Laden, operaba desde zonas controladas por los talibanes. El jefe de Estado del emirato talibán era el mulá Omar, nacido en 1960, que se negó a extraditar a Osama bin Laden.

Los líderes talibanes se convirtieron en negociadores internacionales accesibles y de igual a igual en lugares como Moscú, Pekín, Qatar y Teherán. En la actualidad, no son sólo una alianza de tribus armadas de las montañas, que en su día resistieron a los soviéticos, sino un nombre colectivo o paraguas bajo el que se reúne el terrorismo internacional. En la región de Asia Central (es decir, las antiguas repúblicas soviéticas), los más peligrosos son el IMU uzbeko, el Kamarog y el Vahdat tayikos, el Almaty kazajo, el Bishkek kirguís y unos 30 grupos más.

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